Felipe González regresa al ‘gato blanco y gato negro’

Felipe González y Pedro Sánchez | Foto: EFE

Ha declarado Juan Carlos Rodríguez Ybarra que el problema del PSOE está en que aún no ha resuelto la sucesión de Felipe González. Más bien es al revés, es Felipe González el que no se ha ido, controla el partido, lo ha metido en la senda liberal -donde el comparte poltronas con la cúpula del poder económico y financiero- y además ha frenado cualquier intento de verdadero relevo, renovación y regeneración. Por ello él se cargó a José Borrell, igual hizo con José Bono, y lo mismo hará con Pedro Sánchez en favor de Susana Díaz, porque la caza de Tomás Gómez en Madrid es solo el preámbulo de la que se anuncia con Sánchez y con los mismos argumentos: que no gana elecciones.

Almunia y Zapatero fueron las consecuencias de las cacerías de González contra Borrell y Bono, mientras que Rubalcaba ha sido siempre el brazo ejecutor de Felipe aunque intentó ser líder pero eso tampoco funcionó. Y además todos esos casos los ha llevado a cabo Felipe González con la ayuda directa del Grupo Prisa –al que tanto favoreció- y su diario El País.

Como ahora ha vuelto a suceder con el golpe de mano de Madrid, donde González se ha implicado personalmente hasta el punto de escribir un artículo contra la democracia interna del PSOE y en favor del ‘dedazo’, mismo sistema que practican en el PP. Pero con la particularidad de que en este caso el ‘dedo mágico’ no está en la dirección del PSOE sino que suele ser el suyo, como máximo intérprete de lo que podría ocurrir en las elecciones y en aras del poder del que parece disfrutar desde fuera de la dirección de su partido.

Sobre lo ocurrido en Madrid, Felipe González ha escrito: ‘los compañeros que piensan que la democracia interna está por encima de los resultados electorales debo decirles que se equivocan’. González regresa al proverbio chino que le escuchó a Deng Tsiao Ping y que constituye el argumento definitivo de su 'moral' y bastante habitual comportamiento político: ‘gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones’.

O, dicho de otra manera, ‘el fin justifica los medios’ que es un lema que marcó muchas decisiones controvertidas de sus mandatos en el Gobierno . Lo que explicaba las corrupciones de la financiación ilegal del PSOE (Filesa, etc) o los crímenes de los GAL que él ‘amparó’ hasta las mismas puertas de la cárcel de Guadalajara. Y que endosó a todo el partido y sucesivos dirigentes del PSOE como si ello fuera parte del acervo del PSOE cuando en realidad ha sido el gran lastre de la herencia del felipismo.

En la que también se incluyen logros importantes políticos, sociales e internacionales, y de la que González se presenta como el supremo guardián mientras solicita a los suyos que ‘hagan piña’, asuman el dicho español de ‘a lo hecho pecho’, o que en los momentos de errores y problemas internos practiquen ‘la militancia pura y dura’, como repite González, en lugar de exigir responsabilidades a quien corresponda dentro del PSOE, lo que él no puede pedir porque nunca las asumió.

Sin embargo, tras la mala presidencia de Zapatero en la vigente crisis española y europea, los graves casos de corrupción del PSOE en Andalucía y la ausencia de liderazgo y de cohesión del partido, hacen que ésta vez el PSOE, frente a la aparición de Podemos, se esté quedando sin discurso y esté deslizándose por la pendiente de su hundimiento electoral.

El que comenzó en las elecciones de 2011 con el liderazgo de Rubalcaba y tras la inefable presidencia de Zapatero. Unas elecciones donde el PSOE cayó hasta el 28,7 % de los votos. Su cota más baja desde el inicio de la transición y la que no ha conseguido superar y ni siquiera mantener, porque las últimas encuestas los han situado hasta en el 18 % de los votos, y la mayoría de ellas siempre detrás de Podemos.

Motivos todos ellos por los que el ‘Gatazo’ -así lo llamó Sánchez Ferlosio- de González ha vuelto a la palestra erigiéndose en el salvador electoral del PSOE y provocando un giro a la derecha del partido que ya veremos si no acaba como el PASOK de Papandreu, o como el PSI de Craxi. No en vano el procesamiento actual de Chávez y Griñán en el Tribunal Supremo afecta a ex presidentes de la Junta de Andalucía, que también fueron presidentes del PSOE y ex ministros del propio González.

El que ha pilotado desde el puente de mando de El País y, con su propia firma, la destitución de Tomás Gómez y no solo porque podría obtener un mal resultado electoral y ser imputado en el tranvía de Parla (imputados y en sus escaños están Chaves y Griñán) sino porque González temía la posibilidad de que Gómez pactara con Podemos en Madrid y arruinara el proyecto de la ‘gran coalición’ que se prepara para después de las elecciones generales de finales de año. Y ¿qué pasa si Ángel Gabilondo fracasa en Madrid? Pues que Sánchez tendrá que dimitir. ‘Dos por el precio de uno’, como González solía decir.