Podemos en la Puerta del Sol y sin banderas

Los de Podemos lo tienen todo medido y calculado, saben que en la Puerta del Sol se declaró la II República y han decidido que ‘la marcha del cambio’ y hasta hace poco de ‘la alegría’ se haga sin banderas, es decir sin la tricolor republicana para que no se diga que quieren romper el candado de la Constitución de 1978 y derribar la puerta principal -‘el poder se toma al asalto’ dijo Iglesias’- del Palacio de Oriente, que está ‘a tiro de piedra’ del mitin final del líder de Podemos.

No quieren asustar en los palacios ni en las poltronas del poder financiero ahora que la agencia de calificación económica Ficht acaba de decir sobre la situación política española que no parece que Podemos pueda lograr la mayoría absoluta en unas elecciones (sic), pero sí que sea la fuerza mas votada. Y si esto lo dicen los oráculos de los Mercados internacionales imaginen el pánico que se está instalando en el sector político y financiero español. Por eso nada de banderas tricolores -por más que algunos las llevarán-, nada de cantar el himno de Riego, y mucha alegría y pan y peces para todos los convocados porque Iglesias es ‘el Mesías’ y si hay que hacer un milagro lo hará.

Y nada importa que Montoro y las Universidades investiguen a Monedero y a Errejón, porque el Mesías dirá que ‘el que esté libre de pecado que tire la primera piedra’, y entonces en el país de la gran corrupción, que es España, se hará un silencio estremecedor. Y ademas la gente de a pie lo que quiere es una victoria en medio de la gran depresión. Quieren que Podemos imite a Syriza y le dé un corte de mangas a ‘la troika’ de Merkel, que hunda el bipartidismo, que entierre a IU en el baúl de los recuerdos -se están enterrando ellos solos-, y que, como por arte de magia, conviertan al PSOE en el PASOK, lo que tampoco habría que descartar.

Pablo Iglesias está surfeando una ola del entusiasmo y la indignación como esas de 30 metros de altura que rompen en las costas de Portugal, y sabe que para eso tiene a su favor la sima que se abre a los pies del PP y del PSOE por sus enormes casos corrupción, y el viento a favor de una simpatía nacional que ellos cuidan con esmero, aunque sin banderas.

Da igual que no tengan programa, o que no les salgan las cuentas, que hayan sido comunistas, chavistas o anti capitalistas, ¡pelillos a la mar! Ahora lo más importante es la ilusión que han despertado a su alrededor. Además ¿que pasó con el programa electoral del PP de 2011? Es muy sencillo de responder: desde que Rajoy llegó a la Moncloa hay más paro, más corrupción, más deuda pública, menos gasto en sanidad, educación y pensiones y menos cobertura social para los desamparados del Gobierno y olvidados y dejados de la mano de Dios.

Y ¿qué pasa con el programa del PSOE de Pedro Sánchez? Pues, como dice Pablo de Pedro, que el secretario general del PSOE está perdido y buscando del articulo 135 de la Constitución, a la vez que mira de reojo a Susana Díaz para que no le birle el sillón. En realidad, a Podemos solo les preocupan Ciudadanos y Albert Rivera, aunque los ven muy pequeños, fuera del rompeolas nacional de ‘las Españas’ que, según el poeta, está en Madrid.

Y aquí está la cuestión y la cita crucial. Y que se cuide Cristina Cifuentes de no lanzar los guardias sobre ‘la marcha del cambio’, por más que a su ministro Fernández de Interior, un represor que duerme con tricornio, le den ganas de recuperar a ‘los grises’ y de aplicar a los manifestantes la prisión perpetua y sin revisión. La que se va a tragar Pedro Sánchez, que es un pardillo, en la escena del sofá que en la Moncloa le prepara Rajoy, y que es otro disparate nacional, carnaza para el electorado del PP que está a la derecha de Aznar, el de la cachiporra en la Convención.

¿Y si llueve? Pues si llueve, el Mesías Iglesias caminará sobre las aguas y llegará sin mojarse a la Puerta del Sol donde le espera una multitud para oír sus parábolas y aclamarle como si fuera su campeón camino de las justas electorales de 2015, que ya están ahí. A la vuelta de la esquina y a tiro de piedra como el Palacio de Oriente lo está de la Puerta del Sol, a donde ahora regresan los amotinados del 15-M y los perro flautas para aclamar a su nuevo capitán, en un acto que ellos dicen que será histórico, aunque sin banderas para no asustar.