Ana Botín, la mujer del año 2015

Habla poco, escucha con atención y se fija mucho. Ana Patricia Botín, ahora solo Ana Botín, se ha puesto en el cuello el pañuelo rojo Santander que en vida de su padre, el huracán Emilio Botín, no llevaba. Pero ahora la presidenta del portaaviones bancario español luce esa enseña heredada en el puente de mando del Banco, donde ha iniciado una renovación de líderes y primeros administradores (incluido el Consejero Delegado), cambios que aún no han acabado y que en 2015, su año decisivo, se culminarán y han de llevarla a innovaciones importantes en otros países y, si la audacia la acompaña, a inventar el ‘Banco Digital Global’.

En España ninguna mujer ha llegado a la presidencia del Gobierno pero, en el ámbito financiero, Ana Botín ha sido la primera en alcanzar la cúspide tras la fulminante muerte de su padre, el patrón rojo del Ferrari de Alonso y de las finanzas españolas. Emilio Botín, el hombre que hacía leyes a su medida y persona que en el fin de Régimen español, asumió en la política y los medios responsabilidades ajenas a su función bancario/empresarial, con motivo de la insoportable levedad del ex presidente Zapatero. El que comía en la mano de Botín y el que, con los indultos Alfredo Sáez y la vista gorda fiscal a la familia de Botín, le hizo favores al banquero quien se los devolvió con su decidido y público apoyo a ZP en la crisis económica y puede que con alguna quita reciente de las deudas bancarias del PSOE (créditos fallidos de los partidos que ahora se prohibirán por ley).

Botín y Alierta, desde el Club de la Competitividad, se implicaron en esta etapa final del fin del Régimen de la transición (la abdicación del rey Juan Carlos I ahí incluida), a sabiendas que el alto riesgo de la inestabilidad política constituía una afilada espada de Damocles colgando ahora de una crin de la cola de ese caballo salvaje llamado Podemos que amenaza el entramado económico y financiero del país. Y la pregunta que surge, a las puertas del incierto 2015, es si Ana Botín ocupará el sillón de su padre en ese Club -donde por ahora no se la ha visto en público-, o si en el tiempo nuevo que se aproxima de inestabilidad política y tensiones sociales a flor de piel, se dejará llevar por la prudencia con una actitud más discreta y menos extrovertida que la que exhibió su padre en los pasados años.

La cúpula del Ibex, ese ‘quinto poder’ -con influencia en ‘el cuarto’ de los medios y casi a medias con el primero, el Ejecutivo – está observando desde sus atalayas de Madrid y con preocupación el horizonte de 2015, año en el que Ana Botín tiene más retos e inquietudes que las que emanan de la política como la de recuperar en España los beneficios del Banco (si el crecimiento que anuncia Rajoy es verdadero). O vigilar muy de cerca la alarmante ‘burbuja económica y social de Brasil’, su desembarco en México y, sobre todo, su despegue en los Estados Unidos donde se juega mucho el Banco Santander, porque es allí, en USA, donde de verdad está el crecimiento económico y las estabilidad financiera bajo la bandera verde del dólar que, al contrario de lo que ocurre en Latinoamérica, no se puede devaluar con facilidad. Unos riesgos de devaluación latinoamericana que se añaden a la inestabilidad política de esos países, donde, como destacaba novedad, se incluye la recuperación de las relaciones entre Washington y La Habana que van a trastocar todas las relaciones interamericanas.

Y también las iberoamericanas donde España está perdiendo pie, como bien sabe Ana Botín que ya acompañó al rey Felipe VI en la fallida cumbre de Veracruz. Cumbres borrascosas iberoamericanas que preocupan a España (y a Portugal) y especialmente a la Corona española porque la América Hispana es una de las razones de peso que justifican la existencia de una Monarquía de España (por la Historia y la Tradición). De ahí la pregunta de: qué hacer o ¿cómo salvar las cumbres Iberoamericanas de su posible final? Una respuesta que pasa por Cuba y Estados Unidos, porque si España consigue peso e influencia en esos dos países -que son, respectivamente, son: la meca ideológica de la izquierda latina y americana; y gran motor económico de América-, podremos recuperar, con imaginación e implicando a Europa, que esas cumbres o un foro similar- la dimensión hispanoamericana o iberoamericana para que renazca de entre sus incipientes cenizas. De lo contrario mucho se perderá.

El pie firme que el Santander tiene puesto en Gran Bretaña -como bien lo puso Ana Botín- y sus otros despliegues en América Latina son a la vez pilares del difícil, pero apasionante, desembarco del ‘banco rojo’ en USA que, de consolidarse, se convertiría en el gran logro de la nueva presidenta del primer banco español. Pero, en todo ello, no hay que olvidar a la política y sí seguir de cerca lo que ocurre en: España -donde se anuncia un futuro Parlamento difícil de gobernar-; en la UE donde Grecia enseña los dientes a Merkel; en Estados Unidos donde Obama está de despedida; en Méjico donde ha crecido la revuelta social; y en el Brasil no menos incierto, amén de la descontrolada Argentina -están mejor Chile, Colombia y Perú-, y todos en América a la espera de la apertura en La Habana que a España también le va a afectar.

En el mundo global y comunicado donde habitamos es muy difícil separar la política de los negocios y el sector financiero. Por ello será difícil que Ana Botín, aunque sea más discreta que su padre, se coloque al margen o de perfil. Y menos aún de brazos cruzados ante el imparable y apasionante campo de la revolución tecnológica y digital (donde la presidenta del Santander ya hizo incursiones personales años atrás). Sobre todo porque nadie ha conseguido hasta el momento hacer funcionar el banco exclusivo digital, virtual y global. Y ese es reto de las grandes entidades financieras del mundo y por supuesto del Banco Santander, que debería dedicar muchos esfuerzos a esa investigación si, decididamente, cree y entiende que tarde o temprano habrá un primer ‘banco global’, digital y virtual, con todas las garantías y una moderna gestión que ofrezcan confianza y fiabilidad.