Guerra de hackers entre Washington y Pyongyang

Platero, el dócil y delicioso borriquillo de Juan Ramón Jiménez, cumplió 100 años y sigue tan atento y tan jovial por entre las manos de jóvenes lectores -incluso en el libro digital- que transmitirán este hermoso relato de generación en generación hasta la eternidad. Hay dos maneras de admirar al borrico, la más tierna y la más terca. A esta última y con orejas de asno y coces contra el aguijón se asemeja ese personaje siniestro, despiadado y terrible que gobierna Corea del Norte, Kim Jong-Un. El tercero de una saga de dictadores en ese país de la Tierra donde no han llegado la libertad ni unas mínimas y dignas condiciones de vida para los ciudadanos sometidos a los caprichos de un tirano ridículo y vulgar.

Al que Sony le había dedicado una película titulada ‘La entrevista’, que es una parodia divertida y demencial de semejante personaje quien, tras verse ridiculizado en la pantalla o en una televisión, ha lanzado un ciberataque contra Sony y toda una serie de amenazas terroristas contra quien exhiba esa película en un cine o la distribuya por Internet. Y lamentablemente y de momento, el niñato diabólico Kim Jong-Un va ganando la batalla porque la multinacional Sony ha retirado la película de la circulación comercial por temor a las represalias del régimen de Pyongyang.

Y en estás estábamos cuando, de pronto, apareció el caballero blanco (que es negro) y además emperador: el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que se está despidiendo a lo grande del largo final de su segundo mandato presidencial. Demostrando Obama que el pretendido ‘pato cojo’ de la Casa Blanca corre como un guepardo y nada como un tiburón. Hace poco anunció la regularización de más de cinco millones de inmigrantes ilegales hispanos en USA y esta misma semana ha pactado con Raúl Castro la apertura de relaciones diplomáticas entre ambos países y mejoras en los campo económico, comercial y de las relaciones entre ambos pueblos.

Y ahora, este nuevo Obama, el emperador, sabedor de la importancia que la industria del cine tiene para los EE.UU., por su negocio en sí y por su alta capacidad de influencia política en todo el mundo, se ha subido al caballo del surcoreano PSY y bailando el Gangnam style le ha dicho a los de Sony que son unos cobardes y que la retirada de la película ‘La entrevista’ no se puede consentir. Y lo que es más importante, Obama le anuncia al niñato de Pyongyang, Kim Jong-Un, que EE.UU. les dará ‘respuesta proporcionada’ a su ciberataque y en fecha no lejana.
Y eso ¿qué quiere decir? Pues no se sabe bien, pero ya tenemos sobre la mesa un nuevo modelo de guerra internacional que hasta ahora no se había planteado: la guerra del ciberespacio. Lucha a muerte entre hackers de uno y otro bando, entre los buenos y los malos. Todo un argumento para lo que pronto será un nuevo guión de los más importantes estudios de Hollywood, y también para los videojuegos y toda clase de soportes digitales.

Así vamos a entrar en la era de la guerra del ciberespacio, después de las guerras convencionales del pasado siglo, de la amenaza nuclear ensayada por los EE.UU. en Japón, de la guerra de los misiles que del cine pasó a ser una realidad en las noches encendidas de Bagdad durante las dos últimas guerras de Irak, y ahora, mientras esperamos de Hollywood la nueva serie de ‘La Guerra de las Galaxias’ -‘El despertar de la Fuerza’-, se nos cruza en el camino el loco de Kim Jong-Un desde Corea del Norte y lanza un fiero ataque cibernético contra Sony, tal y como lo ha confirmado el FBI, y por más que lo desmienta Pyongyang.

Y ¿quién tiene el mejor armamento y los mejores piratas del ciberespacio para ganar esta batalla que se anuncia dura e implacable? No se sabe, pero cuidado con estas guerras de la modernidad a ver si de pronto alguien nos apaga Internet y el mundo se para de la noche a la mañana, tal y como dirán las nuevas películas de catástrofes cibernéticas que están al caer.

No se lo tomen a broma porque el terrorismo cibernético está ahí, y en cualquier momento podría hacer acto de presencia con mayor o menor intensidad. Y no olvidemos que Internet fue un invento del Ejército de los Estados Unidos para sus comunicaciones internas, y a buen seguro que semejante descubrimiento habrá tenido su correspondiente desarrollo en el plano estratégico y militar. De ahí que cuando EE.UU. habla de ‘respuesta proporcionada’, lo menos que se puede pensar es que se prepare el niñato de Pyongyang porque la respuesta les llegará, por más que Kim Jong-Un no se baje del burro, mientras Barack Obama, el jinete digital, cabalga su nuevo corcel al ritmo frenético de Gangnam Style -el de la otra Corea, la del Sur- que, dicho sea de paso, ha roto los contadores digitales de YouTube.