Francia reduce sus regiones de 22 a 13

A ver si espabilan Rajoy y Sánchez en vez de tirarse los trastos a la cabeza en las inútiles sesiones de control del Congreso de los Diputados. Francia e Italia les están enseñando el camino, mientras Rajoy dice que no hay nada que cambiar en la estructura territorial del Estado con sus 17 Autonomías y Sánchez se declara a favor de la reforma territorial de la Constitución pero solo para primar a Cataluña y empeorar el problema elevando el rango de los ‘taifas’ españoles al rango federal.

La solución es, como acaba de ocurrir en París, exactamente la contraria porque la Asamblea francesa acaba de aprobar la reducción del total de las 22 regiones que tenía para dejarlas en solo 13. Pero claro en Francia lo más importante es el país, la nación, mientras que en España lo importante son los taifas, el amiguismo, el nepotismo y el caos administrativo en medio de un mapa regional que no tiene pies ni cabeza y que se debe cambiar.

Es decir, en España lo que hay que hacer es reducir de manera radical el peso de la Administración regional y provincial del Estado, mediante la eliminación de varias de las autonomías que no tienen sentido histórico, ni económico, ni político, como por ejemplo ocurre y son los casos de La Rioja, Cantabria, Asturias, Castilla León, Castilla La Mancha, Madrid, Murcia, Extremadura y Murcia. Y no digamos lo absurdo de tener a estas alturas las famosas Diputaciones, y cientos de ayuntamientos de tamaño irrelevantes. O incluso habría que eliminar el Senado si carece de la menor incidencia legislativa como ahora ocurre.

Rajoy ha recortado el gasto social y ha subido los impuestos pero no le ha tocado un pelo al enorme gasto territorial de la Administración del Estado que es cuna del despilfarro -televisiones autonómicas, embajadas, etc- y de la corrupción. Y el lugar donde PP y PSOE tienen colocados a muchos de sus dirigentes y militantes.

¿Qué se puede hacer? Pues a ellos, a los políticos, les toca reflexionar y proponer un nuevo mapa territorial donde existan regiones mas amplias, como la del Norte (Galicia, Asturias, Cantabria), Sur (Andalucía junto a Extremadura y Ceuta y Melilla), Levante (Valencia y Murcia), Centro (Castilla, Aragón y La Rioja, La Mancha), Levante (Valencia y Murcia), además de las relativas a fueros históricos Navarra, País Vasco y Cataluña, y las insulares de Baleares y Canarias. Mientras Madrid, quedaría en un régimen de capitalidad. Es decir habría que pasar, como poco, de las 17 Autonomías y de las 2 plazas norteafricanas de Ceuta y Melilla, a solo 11 Autonomías, eliminando ocho grandes estructuras, las 52 Diputaciones y cientos o miles Ayuntamientos pequeños.

¿Alguien cree que los españoles no aceptarían esta reforma si se la somete al preceptivo referéndum? Creemos que los españoles votarían que ‘sí’ al cambio autonómico y regional. El que, desde luego, tendría que ser bien explicado y presentado como mejora de la cohesión nacional y elemento crucial en la lucha contra la crisis y el paro.

Pero, ¿se atreverán PP o PSOE a incluir semejantes propuestas dentro de sus programas electorales de 2015? Ni éstas ni ninguna otra que les pudiera hacer perder votos y apoyos de sus estructuras partidarias desplegadas por todo el mapa territorial español. De ahí que el modelo impuesto por Valls en Francia y por Renzi en Italia, y llevado a cabo en ambos países en cuestión de meses, en España resulte casi una quimera o algo imposible de realizar. Al menos con estos partidos y estos dirigentes. Y ¿qué dice Podemos de todo esto? Pues de momento callan como zorros que son, porque no quieren abrir frentes problemáticos hasta no alcanzar una cuota de poder.

O sea lo ocurrido ayer en la Asamblea de Francia, que es un hecho relevante y ejemplar para España, en nuestro país ni se debate ni interesa. Al menos entre la clase dirigente y gobernantes, aunque cabe esperar que sí entre la ciudadanía y por eso lo queremos destacar.