Los Reyes Felipe y Letizia no quieren regalos

Ha dicho la Casa Real que los Reyes no admiten regalos ni favores, lo que está muy bien sobre todo si incluimos en los presuntos donantes al fiscal Horrach de Palma de Mallorca que se ocupa del caso de la Infanta Cristina. Además, bastante regalados ya están los monarcas con su posición de privilegio -el Rey incluso con inviolabilidad-, y máxime cuando en estas fechas la tradición nos dice que son los Reyes (Magos) los que en España hacen regalos a los niños que son buenos, con motivo de la Epifanía.

A doña Letizia, por ejemplo, la vemos regalada con un espectacular abrigo rojo que ella lucía en Berlín con aires de Marilyn y un sonrisa distendida y abierta que luce con facilidad en esa gira que los monarcas españoles están realizando por las capitales europeas y que, a falta de contenido político, tiene aires de una segunda luna de miel tras la proclamación de su reinado, y en las que priman los encuentros con otros reyes de su generación antes del esperado gran viaje al Reino Unido de Gran Bretaña, que será la prueba de fuego de su presentación, como Reyes de España, en las monarquías del viejo continente.

En tiempo del Rey Juan Carlos I hubo regalos de mucho empaque como el yate Fortuna que tan pésimo final ha tenido, o coches y motos de alta gama porque al Rey padre le gustaba mucho la velocidad, pero esos eran tiempos pasados en los que semejantes ‘regalazos’ no se veían nada mal. Más bien parecían algo natural de acuerdo con el rango Real de quien los recibía.

No le iban a regalar a don Juan Carlos un libro, como doña Letizia le regaló a don Felipe el día de la pedida, o una colección de discos de ópera, lo que sin duda habría agradecido la Reina doña Sofía. Al monarca de entonces lo menos que se le podía ofrecer en sus efemérides podía ser un rifle Holland & Holland de caza mayor, o un reloj cronómetro de oro y marinero para sus regatas a bordo del Bribón.

Y ¿qué suelen regalar los Reyes a sus Reinas? Pues en grandes ocasiones joyas de tronío de la Familia Real, diademas de diamantes, o algunas que pertenecieron a las divas de la música, o estrellas de Hollywood, o ciertas joyas muy especiales para unos desayunos con diamantes o una pulsera reluciente para posar en las portadas de la prensa del glamour internacional.

¿Qué van a regalar los Reyes Magos de España, don Felipe y doña Letizia a las infantas Leonor y Sofía el próximo seis de enero? No se sabe, eso es un secreto, pero buenos regalos habrá porque las dos han sido muy buenas y han soportado con ejemplar diligencia los duros protocolos a los que se han visto sometidas en los grandes eventos de los pasados meses.

Y ¿qué le podríamos regalar a don Felipe VI en la actual tesitura española? Pues muy sencillo: el libro ‘El espíritu de las leyes’ del Barón Montesquieu, que trata de la separación de los poderes del Estado, la mayor carencia -y no nos vamos a cansar de decirlo y escribirlo- del modelo político español, y la causa original del pantano nacional de la corrupción. Libro que debían de leer con mucha atención los jefes de fila de la política española, a ver si alguien se atreve a proclamar en el Congreso de los Diputados el regreso de Montesquieu.

A don Juan Carlos el genial Antonio López le acaba de regalar el cuadro de su Familia Real, que ya veremos dónde se ubica a nada que se pongan de acuerdo el Museo del Prado y Patrimonio Nacional. Y a doña Sofía bien le gustaría un cachorro de Jack Russell con la cara pintada, lo que a buen seguro que le divertirá. Y a doña Letizia las obras completas de Mariano José de Larra, en una bonita edición de la época.

Y a Marcello, si se porta bien de aquí al 5 de enero, fecha en la que cumple años en el mismo día que don Juan Carlos, pues quizás una fotografía del entonces Príncipe de Asturias don Felipe de Borbón y Grecia a bordo del Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de España por el que siente pasión.

En todo caso, a los que los Reyes Magos de España deben hacer regalos y de verdad son a esos niños españoles que en estos tiempos difíciles lo están pasando muy mal y que debían ser la absoluta prioridad de los gobernantes de este país a los que los Magos de Oriente, en este año electoral, les van a traer varios sacos de carbón.

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