Aguirre debe dimitir y renunciar a las elecciones

Esperanza Aguirre debe dimitir de presidenta del PP en Madrid ante el cúmulo de escándalos aparecidos bajo su mandato y los que están por venir. Y puede que Aguirre, con ello y la renuncia a sus aspiraciones a ser nominada candidata del PP a la alcaldía de Madrid, salga ganando porque el PP irremediablemente perderá Madrid y porque las secuelas de los escándalos detectados en la Comunidad están muy lejos de llegar a su final.

La acumulación de escándalos e imputaciones de dirigentes muy destacados del PP, que han ocupado u ocupan altos cargos en la política del país o en Comunidades Autónomas y ayuntamientos, ha hecho estallar la corrupción que hervía a muy alta temperatura en el volcán oculto del PP. El que encendió el caso Bárcenas y que ahora mana a borbotones por sus cuatro costados. La última brecha en esta incandescente montaña la acaba de abrir Francisco Granados, el que fuera consejero y brazo derecho de Esperanza Aguirre en la Comunidad y el PP de Madrid, tras ser detenido por la guardia civil como miembro de una gran trama de corrupción política, que al parecer manipuló contratos públicos por valor de 250 millones de euros.

A todo ello se ha referido ayer Mariano Rajoy como unas ‘pocas cosas’, pero no es esa la impresión que se tiene en la ciudadanía, ni tampoco en el seno del Partido Popular, donde crece el miedo a una debacle electoral en los comicios municipales y autonómicos de la primavera de 2015, en las que se dan por perdidas Madrid y Valencia.

Sin embargo, el foco de la atención en el día de ayer -hoy será Acebes quien comparezca ante el juez- estaba en Granados y Aguirre, la presidenta que lo cesó del Gobierno de Madrid sin explicar el por qué de esa destitución lo que era para sospechar. Y ahora Aguirre pide perdón a los ciudadanos por haber nombrado a Granados su brazo derecho y dice Aguirre que así “asume ella su responsabilidad” lo que no es verdad.

La responsabilidad la debe asumir Aguirre presentando su dimisión del cargo de Presidenta del PP de Madrid porque el caso afecta a Granados y a varios alcaldes que este partido tiene en la Comunidad, a los que se suman los ya imputados en Gürtel, su exconsejero López Viejo, los consejeros nombrados por ella en Caja Madrid con sus famosas ‘tarjetas negras’ y un sinfín más de casos -veremos cómo acaba el ático marbellí de I. González-, donde se incluye el espionaje a Gallardón y Cobo con agentes camuflados, amén de sus amistades peligrosas, Díaz Ferrand, Arturo Fernández, Pedro Pérez, Alberto Recarte, y asuntos relativos a su coro de medios a los que hizo concesiones y dio toda clase de ayudas que pronto verán la luz.

Pero los políticos no escarmientan y Aguirre sigue empeñada en ser la sustituta de Rajoy al frente del PP y previamente alcaldesa de Madrid y no va a conseguir ni una cosa ni la otra. Y si fuera más astuta que apasionada esta Esperanza fallida debería saber que éste es un buen momento para salir de la política a descansar, cuidar de su salud y jugar con sus nietos, que es lo que prometió hacer y no ha cumplido desde que abandonó la presidencia de la Comunidad de Madrid, otra decisión que tampoco explicó. En los países democráticos las responsabilidades políticas se asumen con la dimisión y si Aguirre así lo hiciera ella se estaría haciendo un favor. Y si no al tiempo porque los hechos son tozudos y no dan margen de error.