Aznar, furioso, se equivoca con Rajoy

Aznar está tenso y preocupado porque ve que su herencia política proyectada en el PP, el Gobierno de Rajoy y en la vida pública se desmorona y hace imposible su regreso a la primera línea de la política, como lo pretende su homólogo Sarkozy. La inculpación de su ex vicepresidente económico y amigo Rodrigo Rato en el caso Bankia, por las famosas tarjetas y otros muchos motivos, lo tiene en vilo por la parte emocional y política que le toca. Y ya veremos si por alguna otra parte no vaya a ser que aparezcan datos o e-mails como aquellos en los que su hijo le reprochaba a Blesa -de quien Aznar dijo no hace mucho que era muy ‘capaz y competente’- que no quisiera comprar unos cuadros de un pintor amigo de su padre, al que tanto le debía, como si Caja Madrid fuera -casi lo era- una sucursal del PP.

Es en medio de esta tensión emocional y política cuando Aznar ha vuelto a las andadas de criticar en público al que fue su heredero, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y esta vez a propósito de Cataluña y con un discurso duro e integrista en el que ha dicho a Rajoy lo que en esta crisis tiene que hacer: no dialogar con Mas bajo la amenaza del órdago independentista.

Aznar se equivoca con Cataluña y con Rajoy, y no es la primera vez. Y en este caso de manera flagrante porque la mejor estrategia a seguir en este momento frente a la pretendida ‘astucia’ de un Artur Mas, desarbolado y fracasado, es ofrecerle el diálogo para una salida ‘a la española’ como hace Rajoy, lo que aumentaría la ruptura en marcha del frente independentista, que ahora empuja desde ERC el llorón Oriol Junqueras. Sacar pecho en Moncloa y decir que no hay más diálogo y a Mas ni agua y que dimita, eso lo pueden hacer otros -su oposición y los medios por ejemplo- pero no Rajoy en las actuales circunstancias porque va ganando el combate, tiene sonado a Mas, pero aún falta que caiga fulminado en la lona que el mismo tejió de temeraria y demencial manera.

No es la primera vez que Aznar, desde la Fundación FAES del PP, lanza mensajes de pocos amigos contra Rajoy. Ya ocurrió con sus famosas declaraciones en Antena 3 TV en las que habló de la ‘lánguida resignación’ de Rajoy y criticó su política económica y fiscal. O luego en el Club Siglo XXI y más tarde en el Congreso de los Diputados (presentando una colección de libros de FAES) o en las pasadas elecciones europeas, donde dijo estar marginado.

Pero Rajoy, el hombre de mármol, no movió un dedo aunque, eso sí, dio órdenes al Gobierno y al PP de no asistir a las presentación de las memorias de Aznar, a lo que José María respondió con un escueto y amenazante ‘tomo nota’. Ahora en la crisis catalana Aznar se equivoca diciéndole a Rajoy que no reciba a Mas, y lo hace con su discurso habitual de ‘los principios y valores’ que él cambia según le conviene, y no brillaron bajo su presidencia. Se vio en el Pacto del Majestic con Jordi Pujol, en la guerra de Irak y en la gestión del 11-M.

Aznar ha vuelto, con la voz ronca y profunda como si le saliera del resentimiento o de una profunda decepción. Rato y Blesa en la picota y puede que camino de la cárcel donde ya está otro de sus ex ministros, Jaume Matas, o su ex gerente del PP Luis Bárcenas, a donde irá Carlos Fabra, y ya veremos lo que ocurre con Gürtel, Nóos y otros sumarios donde tocados están varios dirigentes del PP y en juego la contabilidad ‘B’ del partido en los años en que él lo presidió.

Pero siendo todo esto así, también es cierto que a Aznar, como dijo en Antena 3 TV, ‘le duele España’ y por ello ‘asumirá las responsabilidades que le correspondan’, una velada amenaza de regreso la política. Como le duele que Rajoy, su heredero, haya subido los impuestos y no le haga caso, ni lo llame ni le escuche, porque Rajoy, como gusta decir de sí mismo, es ‘independiente’, y a su alrededor no queda títere con cabeza den el PP -el último en caer fue Gallardón, confidente de Aznar-, y además Rajoy está convencido de que el tiempo, su mágico aliado, le dará la razón.

Espera ganar el pulso secesionista catalán sin mover un dedo, y lograr que España empiece a salir de la crisis económica gracias a sus políticas y reformas, lo que le permitiría renovar el control del poder en las elecciones generales de finales de 2015 o principios de 2016.

Aunque Rajoy sabe -y Aznar también-, que todavía tiene que pasar el Río Bravo de los comicios autonómicos y municipales de la primavera de 2015 donde el PP no tiene buenas expectativas porque le economía, la corrupción y el desgaste de su Gobierno constituyen un triple lastre difícil de superar. Pero al gallego de la Moncloa las que le interesa son las elecciones generales, aunque tenga que entregar algunas alcaldías y Comunidades. Momento que podrá aprovecha a Aznar para volver a la carga, pero sin fuerza para hacer frente al omnímodo poder político, económico y mediático de Rajoy.

Si Aznar quiere volver tiene sitio, porque la ‘derecha profunda’ de España está sin estructurar. El fracaso de Vox le ha dejado el terreno expedito al paladín de los ‘principios y valores’ que ahora guerrea desde la oscuridad con los ‘nacionalistas identitarios’ -así les llama- de Mas y los populistas de Podemos, convencido que solo él tiene la razón y que los demás lo único que quieren, ante la mirada perdida de Rajoy, es romper España y de paso liquidar la democracia. Y lo dice Aznar el autoritario que, además, presume de liberal.