Rajoy adora a Mas, y Mas a Junqueras

Después del ‘lío y la algarabía’ -Rajoy dixit- que entre todos han organizado en Cataluña y de momento para nada ahora, de pronto y tras el fracaso de la consulta del 9N que tanto enfrentó a Mas con Rajoy, y que ahora enfrenta a Mas con Junqueras, pues ahora resulta que todos son amigos y se quieren mucho. Y si no ahí está el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy que recurrió la consulta al TC y que tras la suspensión dice estar encantado de recibir a Artur Mas a la Moncloa, convencido de que si el catalán acepta la invitación llegará como conejito pidiendo un regalito.

Tanta amabilidad de Rajoy pone de los nervios a los dirigentes -Aznar está a punto de estallar- y seguidores del PP que esperaban un duro discurso de presidente pidiendo la dimisión de Artur Mas y echándole en cara su fracaso. Pero no, Rajoy quiere que siga Mas -que es un chollo- y lo llena de elogios para fomentar la bronca interna entre los partidos independentistas. Porque sabe Rajoy que si ataca desde Madrid en Barcelona se volverán a unir contra el Estado español, del que dice Mas -desde la Generalitat, donde representa al Estado- que ‘es el adversario’. O sea flores a Mas y toda clase de ofrecimientos a CiU desde la Moncloa, el PP, el PSOE y el PSC con tal de que rompa con ERC, y no adelante los comicios autonómicos.

Rajoy le ha puesto a Mas una zanahoria en la puerta del palacio de la Moncloa a ver si viene el catalán y la muerde, como Adán mordió la manzana prohibida de Eva. Ahora bien, este Mariano, que no deja títere con cabeza a su alrededor, tiene escondido detrás de la puerta monclovita el as de bastos por si Mas y sus compinches deciden montar un falso referéndum ilegal por los pueblos y ciudades de Cataluña, o convocar unas elecciones de corte plebiscitario para luego declarar la independencia catalana.

O sea, Rajoy quiere que los independentistas se líen a palos entre sí y pretende darle a Mas el abrazo del oso de Madrid. Y cierto es que, tras la cobardía de Mas frente a la línea roja de la legalidad, los de ERC, ICV y CUP que lo acompañaban se han liado a palos con Mas y dicen que ya no es de fiar y que no van con él ni a por billetes, de esos que dicen que les roba España. Y el que más leña le da al president es Oriol Junqueras, el jefe de ERC, que ya se ve él sentado en la presidencia de la Generalitat, como el ganador de las próximas elecciones autonómicas, siempre y cuando consiga los votos de algunos aliados porque una mayoría absoluta, los de ERC, no van a lograr.

El caso es que Mas, a quien Junqueras ha metido en el lío de la independencia para nada y que además le quiere quitar el sillón de la presidencia de la Generalitat, ahora se ha arrepentido de montar esta pantomima de falso referéndum del 9N y por boca, del listo de Homs, les ha pedido perdón a sus compañeros secesionistas. A ver si vuelven al redil de la concordia y consiguen pactar una lista única para las mencionadas elecciones autonómicas plebiscitarias que Mas pretende encabezar, lo que no consiente Junqueras.

En realidad el jefe de ERC, que ve a Mas hundido y a punto de dimitir y desaparecer como Ibarretxe, lo que le gustaría es ser el cabeza de lista. Pero como le da corte decirlo y no quiere a Mas por nada del mundo -y porque es un perdedor nato- Junqueras se sacó de la manga que la lista la presida todo un candidato que no sea dirigente político sino un independiente famoso. Por ejemplo, Pep Guardiola o alguien así.

Es decir, cada día tiene su afán y cada día sacan un conejo nuevo de la chistera de la Generalitat. Y Rajoy lo espera encantado con la zanahoria puesta en la puerta de la Moncloa y esperando por detrás con el garrote para meter la pieza en el zurrón. Bueno así están las cosas, pero pueden cambiar porque el culebrón catalán no hizo nada mas que comenzar y nadie ha escrito el final.