Todo el poder para Soraya

Este fin de semana la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría se convirtió en la mujer más poderosa de España. En la ausencia de Mariano Rajoy ostentaba, en funciones, la presidencia del Gobierno, además de la vicepresidencia y del ministerio de Justicia que ella misma asumió tras la dimisión de Gallardón y en espera de que el nuevo ministro jure el cargo ante el rey Felipe VI.

El monarca que también estaba fuera de España, por lo que la jefatura de la Fuerzas Armadas también estaba en las manos de la presidenta en funciones de la que, por otra parte, también dependen los servicios de información del CNI, además de la portavocía del Ejecutivo desde la que ha dado respuesta inmediata al desafío inicial de Artur Más, tras firmar el presidente catalán el pasado sábado la ley de consultas y la convocatoria del referéndum. Y a no perder de vista que es la propia vicepresidencia quien lideró en el Congreso de los Diputados la última sesión de control al Ejecutivo por la ausencia de Rajoy.

O sea, Soraya es la súper jefa de todos y de todo, y la persona de plena confianza de Rajoy, quién se paseaba tan tranquilo por la muralla de China vestido de extraña manera, y como si todo esto que pasa en España no fuera con él. Ni siquiera la vacante en el ministerio de Justicia, en pleno desafío catalán, le importunaba al impávido Rajoy, porque para eso tiene don Mariano a doña Soraya que puede y carga con todo lo que le echen sobre sus espaldas.

De ahí que el empeño de Cospedal de enviar a Soraya de candidata a la alcaldía de Madrid sólo responde a los celos políticos de la manchega que sigue empeñada en echarle un pulso a la vice todo y se ha vuelto a equivocar. Y como se descuide doña María Dolores, la que puede perder su alto cargo de secretaria general en el PP será ella, para recluirse en Castilla La Mancha porque está visto que lo de dirigir en PP desde Toledo en diferido y en simulación no funciona. Se ha visto en las pasadas elecciones europeas, donde Cospedal no le dio un palo al agua y además llevó al PP a un desastroso resultado electoral, con sólo el 26% de los votos, muy pocos más por delante del PSOE gracias a la aparición de Podemos.

Soraya, pues, es la encargada de despedir a Gallardón con muy buenas palabras -’he aprendido mucho de él’, dijo con sorna-, y de darle la réplica a Más y de coordinar, en ausencia del ministro de Justicia, la respuesta jurídica a la ley de consultas catalanas y a la convocatoria del referéndum del 9 de noviembre. Y además de tener informados al minuto de todo lo que acontece en España al Rey Felipe VI y al presidente Rajoy.

Y se dirán ustedes ¿pero no hay nadie más en el Gobierno o en el PP para acompañar y ayudar a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría en todas estas funciones de la alta política nacional? Pues no, y si apuramos un poco el vaso del poder veremos que ni en la política ni en la economía, dado que fue ella quien, en la compañía de Montoro, presento el viernes a los medios los Presupuestos Generales del Estado de 2015.

Es decir, Soraya está en todo y por todas partes, y el país funciona, como si fuera Italia nación de la que siempre se ha dicho que cuando mejor va es cuando no tiene Gobierno. Bueno aquí si hay Gobierno pero de bajo perfil político y más bien tecnocrático y de la confianza personal de Rajoy. Entonces ¿se puede decir que Soraya será un día la sucesora de Rajoy al frente del PP? Pues al día de hoy se puede decir que sí, pero si es Rajoy quien ampara su nominación. Ahora bien, en el caso de que Rajoy perdiera las elecciones de finales de 2015, entonces en el PP se abriría una dura batalla interna donde a buen seguro aparecería José María Aznar. Aunque todo esto ya es un futurible y harina de otro costal. Pero de momento Soraya es la que tiene la sartén por el mango y el mango también.