Aznar se lo está pensando

En el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia de Francia, habita certero Cupido que lanza flechas envenenadas de amor y poder contra el corazón de poderosos caballeros, porque nunca hubo damas al frente de la República, el sitial que pretende alcanzar la ultra conservadora Marine Le Pen envuelta en la bandera tricolor para simular la nueva Marianne. Por allí deambula hundido en las encuestas ese Romeo solterón que resultó ser François Hollande, tras el descalabro del sátiro Strauss Khan y su victoria inesperada sobre el pequeño Nicolás Sarkozy, hoy enredado en los tribunales de la corrupción de los que pretende huir en pos de recuperar la presidencia de Francia.

París, la ciudad de la luz, donde habita un primer ministro catalán y que regenta una gaditana, bien vale una misa, mientras que Madrid, en cuyo Palacio Real se acaba de instalar el rey Juan Carlos I, no pasa de ser un villorrio donde la erótica se limita al disfrute del poder y de cuya alcaldía se va dolida Ana Botella abriendo en el PP una guerra de candidatas que libran Soraya, Aguirre (hoy ante un juez) y Cifuentes, a la espera del dedazo de Rajoy. ¿Qué hizo renunciar a Botella? Pues que sale mal en las encuestas, no la ampara Rajoy y puede, incluso, que su esposo José María Aznar le haya podido decir: ‘Ana, déjalo estoy pensando regresar’.

Si vuelve Sarkozy, para salvarse a él y a Francia, ¿por qué no iba a regresar Aznar para rehacer la que fue su mala salida del poder y ponerse al frente de un PP venido a menos en una España que se rompe y deshilacha, mientras las huestes de Podemos se acercan a los palacios de la capital? Además ¿no se siente Aznar defraudado por el sorprendente Rajoy que el nombró sucesor y a quien ahora no reconoce como el Mariano obediente y solícito que fue con él?

Es verdad que en España la responsabilidad política no existe y que los políticos responsables de fracasos y abusos se resisten a marcharse hasta su final, lo que ha permitido decir que en España nunca pasa nada por más que pasen muchas cosas. Pero algo está cambiando, no en vano en un santiamén de pocos meses murió Adolfo Suárez, abdicó el Rey Juan Carlos I, se fue Rubalcaba, rodaron las cabezas de los directores de El Mundo, El País y la Vanguardia, y se hundió con estrépito Pujol, el padre de la nueva patria catalana que bracea contra la ley en pos de una consulta imposible e ilegal donde se despeñará como héroe o fracasado el inefable Artur Mas.

La novedad, aún incipiente, se llama, Felipe VI, Pedro Sánchez -con aroma de buenismo- y el Podemos de un nuevo Pablo Iglesias que agita la izquierda y espanta al PSOE mientras en el centro de la política Rosa Díez intenta recomponer su dañada figura con el forzado acercamiento al joven Albert Ribera de Ciudadanos, que fuerte está en Cataluña y deseoso de pactos con UPyD.

¿Vuelve Aznar? Las elecciones municipales de mayo de 2015 van a ser definitivas para el bipartidismo español y el futuro del país, y esa será la prueba de fuego de Rajoy (en Madrid y Valencia) y de Sánchez (frente a Podemos). Y también el momento en el que Aznar, hasta ahora viajante predicador de los ‘neocon’ tendrá que tomar una decisión en el PP. Puede que parecida a la que debieron haber tomado con Zapatero la vieja guardia del PSOE cuando vio el desastre nacional que emanaba de la insoportable levedad de este Presidente, sin duda el peor de la Historia de España.

Alrededor de Rajoy no queda nadie. A sus pies cayeron Rato, Cascos, Mayor, Pizarro, Aguirre, Gallardón, etc, y en el PP solo queda Aznar como la referencia y el posible recambio de Rajoy, si el Presidente flaquea como en el flanco conservador de Francia solo queda Sarkozy. Y esta es la cuestión que ahora se debate en los altos salones del poder español. ¿Pero todo esto que hoy pasa en España lo puede arreglar Aznar? ¡Pues claro que no! pero al menos intentará salvar de la quema el PP que el mismo refundó.