Ay Gallardón, Gallardón

¡Qué sorpresa se han llevado algunos con Gallardón! El hombre que cruzaba por la noche las líneas enemigas de la defensa de Madrid por parte del PP y robaba votos en el lado progresista, el político que presumía de demócrata y reformista mientras pelaba con una sola mano los langostinos de Fefé. El culto, el literario y musical, el libertino en sus ratos libres y progresista de salón, nos ha salido rana, como si de una conversión mágica se tratara. Y, al final, de casta -‘la casta’ que denuncian los de Podemos- le viene al galgo del PP, que se ha quitado la máscara transversal y regresó a su infancia ultraconservadora y postfranquista con unas políticas -y no solo la del aborto- que constituyen una involución en las libertades y vida democrática de este país.

Y menos mal que no llegó a Presidente del Gobierno porque de lo contrario decretaría con suma facilidad el estado de excepción y mandaría a Cataluña los tanques y la legión. ¿Ha cambiado don Alberto o simplemente siempre fue así? Lo mas llamativo de su fallido paso por el Gobierno de Rajoy, y ¡de España!, han sido sus errores de bulto e incapacidad de análisis. Pero eso no es nuevo en él, porque casi siempre se equivocó con Aznar, con Rajoy y con Aguirre. Y siempre quiso ser el presidente del Gobierno de España y del Partido Popular y ya no será ni una cosa ni la otra, porque no canta el ¡Ay Carmela al anochecer! sino ¡El cara al sol al amanecer!

Pero siendo todo esto así, lo más llamativo de Gallardón ha sido ver cómo ha entrado y caído sigilosamente en la tela de araña que a su alrededor le ha tejido Mariano Rajoy, quien si ahora decide aparcar definitivamente la reforma de la ley del aborto pasará a la Historia del PP como liberal y Gallardón el ministro de Justicia mas ultraconservador. ¡Qué falta de olfato y de visión! Y qué enajenación mental la suya con lo del aborto, cuestión sobre la que incluso el Papa Francisco le ha dicho a sus obispos que no entren en discusiones inútiles.

Y se preguntan los senadores del foro, los banqueros de postín, los altos empresarios que escuchaban en las cenas los ‘brillantes’ análisis políticos de Gallardón: ¿pero este chico no era tan listo como se decía? Pues sí, listo sí pero inteligente no. Y a la vista está su deterioro en las encuestas y la opinión pública. E incluso en el PP, donde temerosos están de perder el centro político y las elecciones municipales y generales, y ya dicen que lo de la ley del aborto ha sido un grave error de Gallardón.

Y mire usted por dónde Gallardón y Wert parecían los listos del Gobierno y son los que van de mal en peor, y los que han abierto frentes ideológicos en la política española en plena crisis del paro y la economía y a la vez institucional, y los que tienen al PP en vilo y con poco mas del 30% de los votos según los últimos sondeos electorales. Y ¿de quién es la culpa? El contestador automático que lleva Rajoy en el bolsillo para las sesiones de control en el Congreso de los Diputados responde él solito: “la culpa es de la herencia de Zapatero”. Pero en la bancada del PP el rumor es otro y dicen por lo bajini: “la culpa es de Gallardón”. ¡Vaya por Dios! Aunque luego le tocan unas palmas de consuelo y él agradece el gesto compungido, mientras por enésima vez asegura que dimite y se va de la política. ¡Qué disgusto, qué desilusión!