Todo el poder para Fainé

España es un país misterioso donde la actualidad nos muestra el lado visible y superficial de la vida pública y ciudadana, pero no la cruda y oculta realidad –que empiezan a intuir los ciudadanos castigando el bipartidismo, PPPSOE– sobre todo en las relaciones de poder y las mas llamativas decisiones como las que, a toda velocidad, se toman en las mas altas esferas. Abdica el rey Juan Carlos I y aún no sabemos el porqué, mientras se nos dice, en el discurso del rey Felipe VI, que para ‘renovar la monarquía en un tiempo nuevo’ sin que nadie sepa lo que eso quiere decir. Luego se organiza la ‘urgente’ proclamación del nuevo rey en solo 17 días, y nadie explica esa velocidad que le quita solemnidad a la despedida de don Juan Carlos y a la llegada de don Felipe, a cuya proclamación en las Cortes Españolas no asiste su padre ¡el triunfador de la transición!, lo que se justifica con el argumento de que se ausentó para no restarle ‘protagonismo’ a don Felipe VI (sic).

Ahora, en esta epidemia de ceses y relevos, hemos asistido a un importante cambio al frente del núcleo duro del poder financiero –y político- de Cataluña, porque el presidente de la Fundación La Caixa y Caixabank, Isidre Fainé, acaba de cesar a Joan María Nin, quien era su brazo derecho y un excelente banquero (y mejor persona) como lo ha reconocido Fainé en su sorprendente despedida.

Una decisión donde algunos quieren ver diferencias de criterio en la gestión de Caixabank y en sus últimas adquisiciones, pero que a buen seguro incluye otras claves mas políticas, sobre todo de cara al desafío secesionista catalán. Un auténtico Cabo de Hornos cuya travesía abordará la nave de La Caixa y de Caixabank durante el otoño que se acerca, motivo crucial por el que el almirante Fainé ha decidido aunar bajo su mando todo el poder de la flota financiera como empresarial catalana, sabiendo que hay mucho en juego y que su presencia en el puente de mando es, en esta atapa de vientos huracanados y marejadas, una perentoria necesidad.

Antes Fainé había reordenado –al hilo de la nueva ley de Cajas- la presidencia y el alto Consejo de la Fundación de la Caixa y su grupo industrial Criteria y ahora ha culminado su operación de control con el cese de Nin. Lo que algunos interpretan como un golpe de mas poder en sus manos y otros como una respuesta equilibrada a una mayor españolización de la Fundación –con la presencia en esa entidad de Cesar Alierta y Javier Solana-, y la salida ahora de Caixabank de Nin, el mas españolista del banco, aunque Cortazar no le va a la zaga, pero no tenía la altura ni la influencia de Nin. Y a no perder de vista que, en el plazo de un año, Fainé deberá escoger entre la presidencia de la Fundación de la Caixa y la de Caixabank y para entonces tendrá que haber elegido el nombre del ‘hereu’ para el sillón que él no pueda ocupar.

En los tiempos de Jordi Pujol, la Generalitat mandaba mucho en La Caixa. Tanto que el ex president forzó la salida de Vilarasau como el mismo ex presidente de la entidad lo cuenta en sus memorias. Sin embargo, ahora que el presidente Artur Mas se ha echado al monte de la independencia, Fainé (que probablemente influye hoy mas en la Generalitat que la Generalitat en La Caixa) ha tomado el mando en el conjunto de La Caixa y ha marcado su territorio frente al independentismo nacionalista –que veía en este barco su soñado Banco Nacional Catalán- por lo que pueda pasar, que es mucho. Exhibiendo Fainé su autonomía pero sin romper el cristal del difícil y frágil equilibrio que hoy impera entre La Caixa y el gobierno catalán.

Lo que da a Isidre Fainé mas peso y aureola y a la vez le permite, con discreción, desempeñar un papel de mediador e interlocutor entre la Generalitat y la Moncloa, en pos de buscar un acuerdo e impedir el anunciado choque de trenes que ya no parece tener arreglo, porque Mas ha decidido inmolarse y su máquina de vapor va sin frenos y no tiene marcha atrás. Choque que convendría evitar antes del día ‘C’ de la anunciada consulta ilegal del 9 de noviembre, no vaya a ser que la excitación nacionalista catalana, que hoy está en manos de ERC, se desmande y acabe por despertar –como lo advirtió Felipe González a Artur Mas en La Sexta TV- el nacionalismo español como ocurrió, aunque solo a título de ensayo, en aquella ‘guerra del cava’ que provocó Carod Rovira cuando dijo, el muy animal, que los catalanes no debían beber el vino de la Rioja.

‘Caixabank es un banco sistémico’ nos dijo no hace mucho un consejero de la entidad, y ello es cierto y ademas un buen banco, de ahí que preocupa y mucho al Banco de España y al Gobierno español. Pero mucho mas sistémica es la unidad de España, y eso bien lo sabe Fainé quien se ha declarado en varias ocasiones en favor de esa unidad de España, en la que está destinado a jugar un papel. Máxime ahora que en La Caixa y Caixabank –y también en los círculos políticos y empresariales de Cataluña- acaba de asumir un amplísimo poder.