El triunfo de la Reina Letizia

No sabemos si a la Reina Letizia le gustan los perros tanto como a la Reina Sofía, quien años atrás nos regaló un magnifico Golden llamado Sir Drake. Pero mientras lo adivinamos Marcello le va a enviar unas flores merecidas a la nueva soberana porque peleó con denuedo por su amor al entonces Príncipe Felipe hasta llegar al altar y ganó, sin estridencias, el título de Princesa de Asturias que ha sabido llevar con dignidad, y ahora el de Reina de España y madre de la Princesa de Asturias, la Infanta doña Leonor.

No ha sido fácil este cuento de hadas entre la inquieta periodista y su príncipe azul, ahora ambos convertidos en Reyes de España y aclamados al pie del balcón del Palacio Real por los congregados en la Plaza de Oriente que, justo es decirlo, no eran todos los que son. No en vano, el hecho de que doña Letizia fuera divorciada y ajena a la aristocracia y las Casas Reales de Europa ya era, de por sí, un hándicap importante para la carrera de obstáculos que a ella y al príncipe le esperaban hasta el día de su boda.

Hubo críticas entendibles al heredero de don Juan Carlos –a quien con anterioridad se le afeó y casi se le prohibió su noviazgo con Eva Sannum- , por parte de los sectores monárquicos que deseaban una boda del Príncipe con una princesa europea. O con alguien de la realeza, la aristocracia o de una familia rica y poderosa de la alta sociedad española o internacional. Y a buen seguro que en el interior incluso de la Familia Real la decisión del Príncipe cayó como un obús al notificar a sus padres los Reyes de España que la elegida era una conocida periodista de TVE y además divorciada, lo que para algunos era un obstáculo insalvable a la vista de la separación de la infanta doña Elena y Jaime de Marichalar.

Sin duda, hubo tensiones familiares pero la firmeza del Príncipe y su indiscutible amor por doña Letizia se impuso sobre lo demás, y poco a poco todo se fue normalizando hasta el día de la boda real, mas solemne –justo es decirlo- que la histórica ceremonia de la Proclamación, que sin duda ha estado marcada por misteriosas presiones y una urgencia poco habitual. La que ha deslucido la despedida del Rey Juan Carlos y dado poco brillo y trascendencia nacional e internacional a la Proclamación del Rey Felipe VI.

Tras la boda, doña Letizia inició su paso por el Principado de Asturias en el que desempeñó un discreto y eficaz papel, y luego vinieron las hijas, doña Leonor y doña Sofía, y todo fue mejor  hasta que llegaron dos dramáticos episodios que, una vez mas, volvieron a poner a prueba el matrimonio de los Príncipes de Asturias y la fortaleza de su relación: la muerte de Erika, la hermana de doña Letizia, y el libro traicionero de su primo David Rocasolano. Motivos que dañaron la imagen de la Princesa pero que pudo superar con la ayuda del Príncipe y, entre otras cosas, porque la sociedad española es mucho mas liberal que el entorno monárquico que nunca aceptó la boda de don Felipe con una plebeya a la que nunca la querrá.

También impactó en los Príncipes de Asturias el escándalo del caso Nóos, sobre la presunta corrupción de los Duques de Palma, Iñaki Urdangarín y la Infanta Cristina, de los que los príncipes se fueron alejando –y con razón- para ponerse a salvo de cualquier tipo de contaminación, máxime ahora que la instrucción del caso está a punto de concluir.

Y, finalmente, apareció en la escena la imagen de la princesa Corinna, como la amiga íntima o el amor secreto del Rey Juan Carlos, metida en viajes y negocios oficiales, ocupando una casa del Patrimonio Nacional en Madrid y organizando festejos como la famosa cacería de los elefantes en Botsuana, en plena crisis económica y social del país. Y una vez ya abierto el caso Nóos de Urdangarín, que tanto daño ha causado a la imagen y el prestigio de la Corona. De ese viaje africano vino la petición pública de ‘perdón’ del Rey y su decadencia física, como preámbulo de lo que finalmente ha sido una inesperada –y todavía escasamente explicada- abdicación.

Todos estos hechos dañaron al conjunto de la Familia Real y los Príncipes de Asturias fueron públicamente increpados por ello en sus apariciones por las calles de España, mientras las encuestas no dejaban de dar pésimas puntuaciones a la Monarquía y al Rey. E, incluso, las tensiones llegaron al seno del matrimonio y otra vez los monárquicos mas rancios volvieron a la carga –ABC habló de crisis matrimonial- y los hubo que anunciaron en ese tiempo un posible divorcio como si eso fuera beneficioso para el futuro Rey.

Y de pronto llegó el día 2 de junio de 2014 y el Rey Juan Carlos anunció su abdicación. Y la Historia puso en marcha una nueva página de las crónicas de este país y el pasado jueves día 19 las Cortes Españolas proclamaron a don Felipe Rey, y doña Letizia pasó a ser la Reina de España, poniendo así broche de oro a su amor, prudencia y tenacidad. A sabiendas que el cuento de hadas no hizo nada mas que comenzar, y que su triunfo se enfrenta a una nueva etapa en la que ella deberá conquistar el afecto de los españoles en un tiempo difícil que tendrá que abordar.