El hundimiento

Lo que nos faltaba. La secuencia del desastre español no cesa y la derrota de España en el templo de Maracaná ha caído como una tormenta de fuego sobre la deprimida sociedad de este país, dejado de la mano de Dios. Y todo ello en plena alternancia de la Corona de España, lo que para algunos será un mal presagio para el reinado de don Felipe VI, y para otros la definitiva señal de un fin de Régimen.

La llegada de un tiempo nuevo con relevo generacional que también ha de llegar a la Selección, empezando por su entrenador, el bueno y genial de Vicente del Bosque, que no vio el cambio de época y no supo renovar a fondo el equipo para hacer frente al nuevo fútbol de la velocidad y la fuerza, cualidades que ya no tiene nuestro equipo y sus ‘viejos’ héroes de Sudáfrica, a los que hay que agradecer su esfuerzo y consolar en este momento de desolación.

España ya está fuera del Mundial de Brasil. Ha sido una pesadilla víctima de una extraña fatalidad que ha dejado a ‘La Roja’ campeona del mundo en el mayor de los ridículos. Y no sólo porque ha perdido, sino porque ha ofrecido un penoso espectáculo, como si una bruja hubiera convertido los briosos corceles españoles en unos ratones de plomo que no podían tirar de la famosa carroza del gran fútbol español, ahora convertida en un herrumbroso carro.

Mala despedida para el Rey Juan Carlos I y gran disgusto para el Rey Felipe VI en su estreno ante las Cortes Españolas, en el primer día de su reinado. ¿Qué ha pasado en el mítico estadio de Río de Janeiro? Pues lo mismo que ocurrió hace cinco días en la Arena de Bahía de Salvador. Que el equipo nacional español no pudo hacer nada, y se fue derrumbando poco a poco tanto en lo físico como en lo moral ante la oleada de goles que fueron entrando en la portería de Casillas (siete en dos partidos), otro ídolo caído, y el desconcierto general en el centro del campo y la delantera que sólo logró marcar un gol ante Holanda y de penalti.

Y todavía les queda el partido de su despedida frente a Australia, que carece de valor porque España ya está eliminada del Mundial, y sólo puede salvar los muebles y ganar el partido del adiós, para salvar, no la honra, porque la tienen, pero sí la cara ante la deprimida afición de todo el país, que ayer -como nos decía Chencho Arias, tras el partido- quedó deprimida y perpleja para asistir a este velatorio en el entierro oficial de la que ha sido un larga y exitosa etapa del fútbol español, dos copas de Europa y un Mundial.

Ya no hay nada que hacer. Sólo volver a empezar y ponerse a tono con el tiempo nuevo que se anuncia en toda España que a buen seguro no puede ser peor. Hemos tocado fondo casi en todo y de ahí no se puede, ni se debe pasar, porque debajo de ese suelo sólo queda el infierno y ahí los españoles no vamos a viajar.