Enredo en el PSOE

Rubalcaba anuncia que dimite pero no dimite hasta después del Congreso extraordinario que pretende controlar. Chacón pide que se convoquen primero las primarias. Madina exige que en el Congreso voten los militantes y no solo los delegados. Pedro Sánchez -el mejor- calla y observa. Susana Díaz afirma que su ‘prioridad’ es Andalucía, pero deja abierta la puerta a su liderazgo en el partido. Felipe González se entromete sin cesar. Griñán -el de los ERE- apuesta por Susana. Vara declara que Susana Díaz no puede ser la secretaria general y la presidenta andaluza a tiempo parcial. Otros dirigentes aseguran que si hay un nuevo secretario general no puede haber primarias porque conduce a bicefalia.

No saben qué hacer, no lo tienen claro, pero la salida es bastante sencilla: Congreso Extraordinario, con el voto de los militantes, elección de secretario general que sea el candidato electoral para 2015, y tenga escaño en el Parlamento para ejercer de portavoz del PSOE, asumiendo el liderazgo ante la opinión pública y frente al Gobierno de Rajoy. Lo que, por ahora, conduciría a optar entre Madina y Sánchez. Y, en consecuencia, a la supresión de las primarias para evitar la bicefalia entre el secretario general y el candidato; o la tricefalia si hay secretario general por un lado, un candidato a la presidencia del Gobierno por otro, y un portavoz en el Congreso de los Diputados, ajeno al candidato y al secretario general.

Imaginen el espectáculo: Susana, presidenta andaluza y secretaria general; Madina (del aparato de Rubalcaba, y portavoz ajunto) o Chacón (del aparato de ZP) candidato/a a las elecciones de 2015; y Rubalcaba portavoz del PSOE en el Parlamento hasta el final de la legislatura. ¿Dónde estarían el cambio y la renovación? Al final el PSOE quedaría mas o menos donde estaba antes del batacazo electoral del 25-M. ‘Los mismos perros con distintos collares’.

Pregunta: ¿No hay algún otro candidato al margen de los aparatos y de los dirigentes actuales, nacionales y regionales del partido? Está Pedro Sánchez, y puede que todavía aparezca alguien más. Pero si en el PSOE no se detecta un vuelco y una gran novedad el esfuerzo de la renovación y reforma que se pretende llevar a cabo va a fracasar. Sobre todo si otros poderes, fácticos, ajenos a este partido, logran meter la mano en el proceso renovador a través de Felipe González quien da la impresión que pretende controlar este proceso con la ayuda de Rubalcaba.

El argumento que ambos utilizan en privado consiste en decir que hay que evitar a toda costa que se repita el pasado desastre de ZP. Pero en el fondo lo que ambos pretenden es tener su larga mano extendida sobre la dirección del PSOE que emerja del Congreso extraordinario de los días 19 y 20 de julio. Y quien dice estos dos lo mismo puede decir de sus aliados en el poder económico del país, y en el Grupo Prisa, cocina ideológica y cultural del PSOE que con El País y la SER tendrá una indiscutible influencia en el desarrollo del Congreso y la selección del nuevo líder del partido.

Aunque demostrado está -por Podemos- que las Redes Sociales también van a desempeñar un papel y darán oportunidades a los candidatos con menos apoyos del actual aparato del PSOE, o del club de Zapatero, por lo que nada ni nadie se puede descartar. Lo que sí debería decidirse, desde ahora, son el nivel de liderazgo y las funciones que debe tener el nuevo jefe del PSOE que, como ya hemos dicho, debería ser secretario general, candidato y portavoz en el Parlamento, a la vez. Cualquier otra opción supondrá tener abierta la lucha por el control del poder en el partido, y puede que incluso discursos contradictorios que aumentarían la confusión.