La caída del bipartidismo anima la Bolsa

La Bolsa española ha festejado el hundimiento del bipartidismo que se detectó en las pasadas elecciones europeas con una gran subida de sus cotizaciones, lo que deja en evidencia el discurso de ‘la estabilidad’ como fuente de confianza para los inversores a los que, por lo que se ve, les importa un pimiento que se hundan los dos grandes partidos españoles, quizás porque les conviene ver en el horizonte ‘la gran coalición’, que es el colmo de la estabilidad.

Los caminos del dinero, como los del Señor, son inescrutables. De ahí el subidón bursátil a no ser que los inversores también estén festejando otras cosas como las siguientes: la marcha de Rubalcaba, o la posible remodelación del Gobierno y la cúpula del PP, lo que tampoco hay que descartar, porque a Cospedal parece que le quedan dos cortes de pelo.

En el fondo lo que está pasando en España es parecido a lo que desde hace años ocurre en Italia. Que los ciudadanos y también los inversores pasan de los políticos e incluso del Gobierno, y que a lo más aprovechan las votaciones para dar un castigo en toda regla a gobernantes y representantes, como ha ocurrido el 25-M en España.

Puede que el absoluto liderazgo de mamá Merkel en Europa y su triunfo electoral en Alemania haya extendido un halo de mayor confianza sobre la recuperación de la UE. Y en puertas están las medidas expansivas, financieras y crediticias, que el mago Mario Draghi ha prometido para mediados del mes de junio, a ver si con ello se espanta la deflación y se anima el crédito y el consumo.

También el que Obama haya anunciado en West Point que va a desmilitarizar la diplomacia de los Estados Unidos, podría estar en esa corriente de euforia financiera que corre por Europa, una vez que Washington reconoce que los cañones no son siempre la solución y que hay otras oportunidades y otras salidas, una vez que los americanos han tardado en reconocer que los avisperos como los de Vietnam, Irak y Afganistán no sirven para nada.

En fin, la Bolsa se nueve, el PP reflexiona, Merkel eufórica, el PSOE se renueva y en el horizonte se ve menos estabilidad política que la que temen los analistas tras el flagrante fracaso del bipartidismo. O sea que, como dice el refrán, ‘no hay mal que por bien no venga’. Pero estaremos pues atentos porque esto de los mercados suele ser muy volátil, y tal y como vienen también se van.