La ‘décima del Madrid’ y la heroica del Atlético

Dos minutos le faltaron al Atlético de Madrid para alcanzar por primera vez la Copa de Europa, pero el destino y la fuerza del Real Madrid le permitieron al equipo blanco levantar la mítica y ansiada décima, que consagra a este equipo español como el mas grande del continente europeo. A la vez que recupera el liderazgo mundial de clubes que había perdido frente al exquisito Barcelona de Guardiola, ahora en horas bajas y en completa revisión.

España ayer era una fiesta del fútbol nacional y europeo, y los ciudadanos de todo el país siguieron, alejados de la política y de los problemas cotidianos de la crisis, un trepidante partido en el que los atléticos impusieron su ley durante los primeros sesenta minutos del encuentro desplegando un esfuerzo y una infranqueable cohesión que solo en el segundo tiempo logró romper el Madrid por las bandas –con un Cristiano desaparecido- hasta lograr con el cabezazo de Ramos –el héroe blanco- el empate que les llevó a la victoria en los cinco minutos de descuento que les regaló a los blancos el árbitro holandés.

El empate hundió moralmente al Atlético, muy cansado por su denodado esfuerzo de ataque y defensa, y condicionado por el error inicial de Simeone de alinear a Diego Costa perdiendo la posibilidad de un cambio que hubiera sido esencial al final, tal y como lo reconoció el propio entrenador atlético. Un Diego Costa que se empeñó en salir a pesar de su lesión y que no está, ni mucho menos, para acudir con España al mundial de Brasil por lo que ya veremos lo que decide Vicente Del Bosque al respecto.

Al final la clase superior de los blancos, tras el agónico gol de Ramos, les llevó a la victoria y les permitió conseguir la Copa de Europa número diez con la que marca una distancia sideral con el resto de sus adversarios europeos y españoles. Un gran triunfo para Ancelotti, que logra su tercera Copa de Europa, con el que se borra el mal recuerdo de Mourinho. Y también un triunfo de Florentino Pérez quien no pudo contener su euforia en el palco oficial –con abrazos a José María Aznar incluidos-, después del miedo y la tensión que el presidente del Real Madrid padeció a lo largo de un encuentro que creyó perdido hasta que se produjo el milagro de Sergio Ramos, el verdadero capitán de los blancos –Casillas ‘cantó’ en el gol del Atlético-, con la ayuda de un Modric genial que suplió bien la ausencia de Xavi Alonso.

Del Atlético de Madrid, ese meritorio equipo espartano, se puede decir que todos jugaron bien, ‘todos fueron valientes’ y ‘murieron con las botas puestas’, y al final reconociendo al campeón. Un gran equipo el de los atléticos y un gran triunfo de Enrique Cerezo y de su entrenador Simeone, aplaudido al llegar a la sala de prensa del estadio de La Luz de Lisboa, algo inusual en este tipo de encuentros con los periodistas.

La final del sábado fue un respiro nacional. Un espectáculo deportivo del máximo nivel en vísperas del Mundial de Brasil y un desahogo ciudadano que este domingo está convocado a participar en unas elecciones europeas que no despertaron pasiones en España –ni en otras naciones europeas- y que en nuestro país quedaron reducidas a la polémica de Cañete y a poco más. Sin embargo, en los cálculos del PP, estaba contar con la victoria del Real Madrid –equipo con mas seguidores en España- temeroso como estaba Rajoy –madridista- que una derrota blanca se convirtiera en una venganza ciudadana en favor de una mayor abstención.

Una vez mas los esforzados deportistas españoles ofrecen a los ciudadanos mas alegrías que la política, pero todo pasa y luego todos han de volver a la dura realidad. Aunque está claro que el triunfo del Real Madrid, que ayer se festejó de manera masiva en Madrid y Lisboa, tendrá todavía unos días mas de gloria y continuidad a sabiendas que esas diez Copas de Europa que ahora lucirá en sus vitrinas del Bernabeu son un tesoro imposible de igualar.