‘La Intocable’

El síndrome del telar de Penélope se ha instalado en el Palacio de la Zarzuela donde da la impresión que una mano deshace durante la noche lo que otra teje durante el día. De esa manera todos los esfuerzos llevados acabo para recuperar la imagen del Monarca y de la Corona, de los que se deducía que el Rey Juan Carlos hacía una vida normal tras su convalecencia y así recuperaba su agenda oficial, de pronto se veían afectados por noticias ajenas a Palacio como ahora acaba de ocurrir con el informe de Hacienda del que se desprende que el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, es autor de un doble delito fiscal por valor de 331.000 euros.

Pero las desgracias nunca vienen solas y la cosa no se quedó ahí porque ayer mismo llegó a las librerías otro libro que, como el de Pilar Urbano -’La Desmemoria’ de Suárez- tendrá resonancia en la opinión pública. Hablamos del libro ‘La Intocable’ donde dos periodistas de investigación del diario El Mundo, Eduardo Inda y Esteban Urrieztieta denuncian la existencia de una ‘Operación Cortafuegos’ de Zarzuela y Moncloa para blindar a la Infanta Cristina ante la Justicia. Más concretamente frente al juez José Castro que instruye en Palma de Mallorca los presuntos delitos de Nóos y Aizóon, las dos sociedades de los negocios de los Duques de Palma, Iñaki Urdangarín, y Cristina de Borbón, a la que ambos autores del libro califican como ‘La Intocable’.

No hay grandes revelaciones en el libro salvo la presunta reunión en Zarzuela del Rey con Rajoy, Gallardón y Torres Dulce, lo que no es poco, pero a lo largo del relato, donde se ordenan los datos de lo publicado por el diario El Mundo y de lo que aparece en el sumario de Nóos, queda claro que la Infanta Cristina no es ajena a presuntas actuaciones delictivas de Urdangarín. Y a la vez se deja caer que el Rey y la Casa Real pudieron colaborar en todos esos negocios por acción u omisión, tanto en las estafas con el dinero público como en las realizadas en las empresas privadas.

Tras una rápida lectura del libro, donde se incluyen empalagosos elogios a algunos protagonistas de renombre, Spottorno, Almansa, Sanz Roldán, etc, imaginamos que para así suavizar el relato, se deduce que Urdangarín no era el único que hacía las mangas y los capirotes del timo del Nazareno, y los lectores pueden llegar a la conclusión, vistos los datos acumulados y ordenados, de que la infección no estaba aislada sino que formaba parte de una cierta manera palaciega de actuar.

Naturalmente, los cazadores de conspiraciones variadas dirán que la larga mano de Pedro J. está detrás de ‘La Intocable’ -por cierto, ¿quién será ‘la tocable’?-, editado por La Esfera de los Libros, la editorial de Unedisa, y por ello fue fulminado por el rayo caído del cielo protector del más alto poder de la nación. Por más que el rayo llegara tarde porque ambos libros -el del 23-F y la Infanta- ya estaban en marcha antes del trueno y se completan y adornan con el mensaje histórico y cuidado de Pedro J., en ‘La desventura de la libertad’, su último libro histórico sobre el trienio liberal español donde se denuncia ‘la perfidia’ del Rey Fernando VII, el felón.

Es verdad que en Zarzuela ya están acostumbrados a estos relatos desde hace tiempo, y no suelen hacer aprecio para no aumentar así la onda expansiva. Pero este tiempo que vivimos en España no es similar al de años anteriores, porque está marcado por el paro y la indignación ciudadana ante la escalada de la corrupción y estos dos ingredientes constituyen una mezcla explosiva que nadie debe desdeñar. Además, llueve sobre mojado y muchos temerán que al final, cuando Ulises regrese a Ítaca, será la imagen deteriorada del Rey la que finalmente aparezca en el telar.