Juan Carlos de Arabia

La verdad es que no sabemos bien para que ha viajado el Rey Juan Carlos I a Arabia Saudita, acompañado por tres ministros (Partor, Soria y Morenés) y un grupo de empresarios. Pero ¿no estuvo el Rey hace poco en Arabia Saudí con motivo de aquel contrato del AVE a la Meca, que luego se festejó en la cacería famosa de Botsuana, con la famosa Corinna, donde el monarca se rompió la cadera? Entonces, qué pasa ¿hay problemas con lo del AVE porque se dice que las constructoras españolas pujaron a la baja, como en el Canal de Panamá? ¿Qué contrato se han traído de este viaje? ¿Por qué el Rey de Arabia no recibió al Rey Juan Carlos? Se dice que el monarca saudí está enfermo, entonces y para qué fue el Rey, porque ver a un príncipe heredero por qué no fue el Príncipe de Asturias don Felipe?

No se entiende este viaje, ni la figura de un Jefe de Estado que se pasa los meses reunido con las dictaduras medievales del Golfo Pérsico -a donde ha viajado ya varias veces en los últimos meses- con el argumento de que ese es dinero para España, lo que no es del todo cierto porque habría que ver quiénes son, con su nombre y apellidos, los verdaderos beneficiarios de contratos y quiénes son los comisionistas o las comisionistas de cada turno.

Es verdad que en esta ronda saudita se ha hablado de proyectos de futuro, de centrales nucleares, armamento y otras obras, pero todo apunta a que nada concreto se ha firmado en este enésimo viaje del monarca al Golfo Pérsico. Algo que otros monarcas europeos y los jefes de Estado de países democráticos de nuestro entorno no suelen hacer con tanta asiduidad. Por lo que cabría imaginar, para pensar bien, que todo esto forma parte de una estrategia publicista del Palacio de la Zarzuela para ofrecer la imagen de un Rey que trabaja mucho, tiene una agenda intensa y ha mejorado su salud (aunque continua llevando bastón).

Los viajes que no hacen los Reyes de España (la Reina suele ir a Centro América a visitar regiones muy empobrecidas) y que sí que deberían hacer son los de visitar los pueblos de España más dañados por la crisis económica y el paro, o las zonas tocadas por la pobreza, o los colegios con problemas, etcétera. Es decir no estaría nada mal que los Reyes, y los Príncipes de Asturias, fueran a visitar a los españoles y las poblaciones más afectados por la crisis que invade este país.

Eso sí, lo que no se pierde la Familia Real son partidos de fútbol donde hay la posibilidad de gran triunfo de un equipo español, y cámaras de televisión (en Lisboa se espera que estén el Rey y el Príncipe, uno por el Real Madrid y el otro por el Atlético), o el tenis si juega Nadal. O que la Familia Real asista a los debates y los foros de los grandes bancos y empresas. Es decir, se ve mucho a la Familia Real en los lugares de los triunfos y el poder, y poco o casi nunca allí donde los españoles más necesitan de los apoyos políticos e institucionales.

En todo caso lo de los viajes reiterados del Rey al Golfo Pérsico empieza a ser algo demasiado llamativo y no suficientemente justificado. De manera que mucho cuidado con esta estrategia de negocios y de propaganda real, no vaya a ser que el día menos pensado -algo se mueve por ahí detrás- las cosas de Palacio, que debieran ir más despacio por más que las encuestas no les salgan muy bien, se vuelvan a estropear. Y si luego llueve sobre mojado alguien se podría resbalar de manera espectacular. Cuidado.