La prensa a revisión

Esperemos que Cañete no haya tenido nada que ver con los ceses respectivos de las que eran directoras de The New York Times y Le Monde, Jill Abramson y Natalie Nougayrède. Dos prestigiosas damas del periodismo progresista internacional cuyos ceses, por diferentes motivos, han coincidido en el tiempo y paralelamente a la revelación de unas serias reflexiones de NYT sobre el nuevo modelo de periodismo y la lucha a muerte entre la prensa de papel y digital.

Algo parecido a lo que está ocurriendo en España, país donde además se añade la larga mano del poder político y económico sobre los medios y la militancia ideológica y partidaria de la gran mayoría. Como lo acabamos de ver, por ejemplo, en las portadas de ABC y La Razón, tras la derrota de Cañete en el debate con Valenciano que ambos diarios transformaron en victoria del PP.

O como lo hemos visto en un lamentable editorial de El Mundo (y de ciertos columnistas de la extrema derecha española) en contra de Twitter -por los disparates de unas minorías tras el asesinato de Isabel Carrasco-, que fue duramente criticado por los propios humoristas del diario dejando en evidencia al director ‘Casimiro pero no te veo’, el del ‘Cuadrifolio’. Menos mal que ayer Pedro J. -‘la mano que mece la cuna’, del diario de vez en cuando- se volvió a vengar de Rajoy con la entrevista a Ortega Lara a favor de Vox, y el anuncio del nuevo libro de Indra sobre la Infanta Elena (que sigue el reciente de Pilar Urbano sobre el Elefante Blanco del 23-F), lo que a buen seguro no habrá gustado nada en la Moncloa, ni en La Zarzuela.

Por cierto ¿por qué un segundo viaje del Rey a Arabia Saudí, no estaban ya concedidas las obras del AVE? Ojo a Eaton Place. Y ojo al décimo aniversario de la Princesa Letizia, de la que se dice que tiene adicción al móvil que no deja de teclear incluso en actos oficiales, almuerzos y conferencias incluidas. ¿Con quién chatea la Princesa? Ya lo dijimos una vez: hay que suprimir los móviles en Palacio y a buen seguro que todo iría mucho mejor. Eso sí, del balance de los diez años de Letizia como Princesa tenemos que decir que es positivo, máxime por el desafío y dificultad que todo ello entrañaba, y dados los problemas añadidos de Urdangarin y Corinna, que han puesto a prueba la fortaleza de la institución.

En todo caso y regresando a la crisis del periodismo de papel y del español, en general, tenemos que decir que en este país hace falta en los medios una revolución. Tecnológica y estructural, pero sobre todo el nuevo periodismo tiene que estar basado en la independencia de los profesionales de la información para que los ciudadanos conozcan la verdad de lo que pasa, mal que les pese, y no escuchen o lean solo lo que les gusta o lo que apaña el poder.

En Madrid, cocina de todos los poderes de España, ahora se está fraguando una fusión entre los medios de la derecha -ABC y La Razón, son dos gotas de agua del PP y El Mundo está rodeado-, mientras en el centro izquierda y girando a la derecha solo queda El País cazado en una inmensa deuda, perdiendo dinero sin parar lo que no soluciona la venta de su mayoría en Sogecable, aunque algo le ayuda al tiempo que le deja al Grupo Prisa en los huesos.

¿Qué va a pasar? La solución final está a caballo entre los Redes Sociales y la prensa digital pero tiene que incluir los ingredientes de una información libre y responsable y de los análisis serios y de calidad.

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