Debate entre Cañete y Valenciano

Por fin se van a ver las caras. El PP puso alto el listón del debate para intentar evitarlo, convencidos de que la ventaja que tienen en las encuestas era suficiente, y por ello no querían correr ningún riesgo. Pero el PSOE, necesitado de un impulso especial, recogió el guante del apartado de políticas específicas europeas -donde se supone que Cañete está mas preparado- y por fin se llegó al pacto que hoy nos permitirá ver esta discusión en la que el convidado de piedra y el verdadero enemigo a batir por ambos contendientes es la abstención.

O sea, que uno y otra van a intentar movilizar a su electorado con los argumentos ya conocidos en los primeros mítines de que la crisis heredada de Zapatero está en vías de solución, dirá Cañete. Mientras Valenciano afirmará que en el paro estamos peor de lo que dejó Zapatero tras de sí, y en derechos civiles mucho peor  por causa de la ley del aborto de Gallardón.

En realidad y por mucho que se tiren los trastos a la cabeza entre uno y otro partido hay pocas diferencias una vez que ambos están de acuerdo en la convergencia del déficit de la UE -lo que los dos aprobaron en la reforma constitucional a instancias de Zapatero-, por más que las prioridades de uno y otro sean distintas. Cañete alardeando de las buenas cifras macroeconómicas y Valenciano con el discurso de la negación de la recuperación que de momento no le funciona al PSOE.

El que ha puesto el dedo en la llaga de las pocas diferencias entre PSOE y PP ha sido Felipe González, que ha declarado su apoyo a una gran coalición PP-PSOE -sobre todo si se confirma el final del bipartidismo-, lo que ha dejado a los socialistas boquiabiertos y obligado a Rubalcaba a decir lo contrario de lo que piensa. Es decir a negar la gran coalición cuando, a buen seguro que él es el primero que puede estar a favor porque se vería sentado dentro del gobierno de Rajoy, como ya hemos dicho en estas páginas.

Pero González se fue de la lengua, y ahora falta por ver si la moderadora del debate se va a atrever a poner sobre la mesa esta patata caliente. O si sólo se va a limitar a seguir el guión impuesto por los candidatos, lo que sería una humillación del periodismo ante la política, algo que en TVE está a la orden del día vistos los telediarios, directivos y tertulianos.

Y no sólo habría que hablar de la gran coalición y del posible fin del bipartidismo, que ya anuncian las encuestas, sino también y sobre todo de la corrupción, calificado por esos sondeos como el segundo gran problema político nacional, después del paro. Pero ¿se atreverá la presentadora a poner sobre la mesa la corrupción, cuando sabido es que hasta ahora ha existido un pacto de silencio sobre este asunto entre el PSOE y el PP?

Bueno, si Valenciano se atreve a decir en pantalla lo que ahora va diciendo en los mítines de los sobresueldos y negocios oscuros de Cañete, entonces se puede abrir la caja de los truenos y podríamos incluso llegar hasta el asunto de Urdangarín. Pero nos tememos que poco o nada saldrá de todo ello. Como tampoco se hablará de la manipulación de la Justicia (y de la Fiscalía), o del recorte de la libertad de expresión y puede que nada de Cataluña. Es decir que los candidatos hablarán de los peces y las flores europeas pero no van a abordar la crisis política, moral e institucional de España. Y si esto ocurre la abstención seguirá creciendo y el aburrimiento que hoy impera en la campaña electoral se extenderá provocando el desinterés de los ciudadanos que, de momento, está instalado en el mapa electoral.

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