El Cascanueces bipartidista

Le ha dicho el ministro de Exteriores, García-Margallo, a Rosa Díez, con el lenguaje diplomático que le caracteriza, que eso de acabar con el bipartidismo terminará mal porque si progresa a los partidos emergentes como UPyD los ‘aplastarán como una nuez’. Muy bonito. Lo que quiere decir, como diría Oneto, que estamos ante el final del paganismo y el principio del mismo.

La campaña electoral para las elecciones europeas no existe, no interesa a nadie y si las encuestas que anuncian la victoria del PP son ciertas, para lo único que servirá será para abrir una crisis de gran calado en el seno del PSOE. Una crisis de la que Rubalcaba piensa, una vez más, salir airoso, porque si hay nuevo ganador de las primarias y candidato socialista a las elecciones generales de 2015, don Alfredo, el eterno Alfredo se quedará en la secretaría general del partido jugando a la bicefalia hasta el 2016. Y, en consecuencia, al mando del partido en el papel de ¡gran estadista! Título que se arroga por su cuenta y le reconocen los palacios del poder (Moncloa y Zarzuela), así como en los altos despachos del mundo económico y empresarial donde Alfredo goza de simpatías y admiraciones, más incluso que Rajoy.

En realidad al primero que le interesa lo del final del bipartidismo es a Rubalcaba, porque eso conduce a la ‘gran coalición’ entre el PP y el PSOE, lo que le permitirá a don Alfredo verse sentado en la vicepresidencia primera del Gobierno, a la derecha de Rajoy y con sonrisa complaciente del monarca. De esa manera las famosas tres ‘R’ del poder español, Rey, Rajoy y Rubalcaba, seguirán al mando y el Régimen hoy moribundo de la Transición se reciclará como un moderno Frankenstein.

Así el triunvirato de las tres ‘R’, siguiendo la profecía de García Margallo, aplastará como a una nuez a las minorías emergentes con un golpe seco del martillo pilón del único poder, que activará un poderoso y alambicado mecanismo financiado por el ‘quinto poder’ del Estado, el económico y financiero. El que, sumado al otro control exhaustivo de los poderes Legislativo, Judicial y la prensa, se han convertido en el brazo armado de este nuevo y poderoso gigante al que bien podríamos llamar ‘El Cascanueces’. Nada que ver con el cuento de Navidad y delicioso y mágico ballet de Tchaikovski, sino, más bien al contrario, una especie de Hidra tricéfala, que aniquila cuanto encuentra a su paso de hierro como si fuera, nunca mejor dicho, una frágil nuez.

Naturalmente, antes de llegar a la temida caída del bipartidismo, lo que aún está por ver, la Hidra de las tres cabezas con ‘R’ ha de pasar varias pruebas. Para empezar estas elecciones europeas que Cañete, el hombre barbudo del PP, quiere ganar con la misma facilidad que la cantante barbuda de Austria ha ganado el festival de Eurovisión, aprovechando que Valenciano no habla de otra cosa que de la igualdad.

Lugo vendrá el desafío catalán de la Diada y la Consulta donde vamos a ver lo que aguanta la cabeza de nuez de Artur Mas ante el nuevo Cascanueces nacional. Y finalmente el doble proceso electoral de los comicios autonómicos y municipales de junio de 2015, seguido de las elecciones generales que Rajoy celebrará en enero de 2016. Si para entonces las minorías ahora emergentes han conseguido sobrevivir y poner punto final al bipartidismo, en ese momento la furia de El Cascanueces se desatará en pos de su propia supervivencia y en ese caso estaremos ante la larga y dura batalla final. Otra vez David contra Goliat.

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