Draghi sigue haciendo magia

A finales de julio de 2012, cuando los mercados cercaban el euro esperando el rescate de los países del sur de Europa (los cerditos, Pigs) y en España la prima de riesgo superaba los 600 puntos, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, declaró: ‘haré lo que haga falta para salvar el euro y será suficiente’, y el fantasma de los especuladores, que amenazaba la supervivencia de la moneda europea se desvaneció. Fue como un milagro o el hechizo de este hierático banquero de la UE, cuyos gestos y sus insinuaciones se han convertido en mensajes determinantes que los mercados y analistas internacionales escuchan con devoción.

Pero, ante el estancamiento económico de la UE y la amenaza de un tiempo de deflación ‘a la japonesa’, los gobiernos de la UE que necesitan las decisiones del BCE para reactivar la economía, luchar contra el paro y generar crédito, parecían cansarse de las místicas declaraciones de Draghi y esta vez le exigían hechos y decisiones firmes para apuntalar la frágil y lenta recuperación económica de la UE. Medidas como una nueva bajada de tipos de interés y la compra de bonos y deuda a las naciones más afectadas por la crisis. Lo que, a la vez, sería un antídoto contra el riesgo de deflación y una ayuda para bajar la alta cotización del euro frente al dólar, que estaba dañando las exportaciones de la UE.

Y cuando en estas estábamos, he aquí que Draghi ha vuelto a hacer magia al anunciar que en el mes de junio el BCE tomará medidas expansionistas. Y ello de momento ya ha conseguido rebajar la cotización del euro y hacer subir las Bolsas de casi todos los países de la eurozona, lo que no está nada mal. Aunque esta vez la magia de Draghi no podrá quedarse en palabras sino que tiene que convertirse en hechos sacando de su chistera mas de una decisión que relance la economía de la UE y de salida a las altas cifras del paro.

Sobre todo cuando el BCE no para de pedir reformas, ajustes y más sacrificios a los países que como España son los más tocados por la epidemia del paro. Y que, además, han realizado esfuerzos notorios para la rebaja de su déficit público y están necesitados de impulsos que compensen estos años de penuria y ajustes para que los ciudadanos de a pie empiecen a sentir y a ver los frutos de la esperada recuperación.

De momento, el euro se ha relajado y las Bolsas han subido. Y todo apunta a que, una vez elegido el nuevo Parlamento Europeo y el nuevo presidente de la Comisión, entonces será el turno de Draghi para pasar a la acción. Algo que vendrá avalado por los dos grandes de la UE, Francia y Alemania, que empiezan a sufrir las inclemencias de la crisis. Francia, obligada a un ajuste muy duro para los próximos tres años de 50.000 euros del déficit, y Alemania tocada en sus exportaciones por la revalorización del euro frente al dólar. Y parece claro que cuando París y Berlín están tocados entonces el BCE se pone a sus órdenes y no tiene más remedio que claudicar y comportarse como por ejemplo lo hace la Reserva Federal de USA, acudiendo así en socorro de su economía nacional.

Sobre el autor de esta publicación