El misterioso sastre de la Moncloa

No sabemos quién los viste, si son ellos, si tienen asesores de imagen y estilistas, pero está claro que los primeros protagonistas del Palacio de la Moncloa se visten muy mal, empezando por el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, siguiendo por su esposa Viri, la vicepresidenta Soraya y la secretaria de Estado, Martínez Castro, Moragas, etc. A ver si en eso aprenden algo de la Casa Real porque don Juan Carlos y doña Sofía van impecables, así como la infanta doña Elena, que figura entre las mujeres más elegantes de España. Y lo mismo ocurre con los Príncipes de Asturias, el Príncipe algo mas monótono y la princesa Letizia bastante bien.

Y, claro está, si estamos vendiendo la ‘marca España’ no estaría de más que los primeros protagonistas del poder cuiden un poco su imagen y su estilismo porque hay días que van de traca y que en su manera de vestir se adivina la crisis del país.

Por ejemplo, ¿quién le compra a Rajoy esos trajes horribles de hechura y colores y esas espantosas corbatas a rayas? Si lo tiene muy fácil, basta con que estudie una colección de fotos de Barack Obama -desde que llegó a la Casa Blanca- y comprenderá cuál es el estilo o ‘uniforme’ de un jefe del Gobierno, aunque Obama sea un jefe de Estado. El Presidente americano viste impecable tanto de traje como de sport. Camisas blancas o levemente coloreadas, las corbatas de seda de un solo color, zapatos cuidados, etcétera. Y su esposa Michelle viste con gran soltura y modernidad.

Desde luego Angela Merkel no es el modelo a seguir, como no lo fue el monotemático Sarkozy de la corbata azul oscura. Pero sí los políticos italianos y los ingleses de los que algo deberían aprender Rajoy y su corte ‘palaciega’. Y no solo para apariciones oficiales trajeadas sino también cuando va de sport, o de fin de semana, o para dar mítines, y no digamos cuando en el verano hace footing con camisas y espantosos pantalones cortos.

Y qué les vamos a decir de las gabardinas de Rajoy, o sus viajes por África, Asia o América en los que no ha dado pie con bola y donde hizo famosas apariciones como aquella de traje negro en Méjico cuando todos los demás estaban con guayaberas blancas, o en su llegada a Corea del Sur donde fue objeto de un recibimiento oficial y se presentó con gabardina, sin corbata y con el cuello de la camisa sin abotonar. Y no olvidar ahora el incidente cuando la seguridad de la UE pidieron en Bruselas la acreditación a Rajoy.

Y uno se pregunta, ¿hay alguien de Protocolo en la Moncloa? Y añado, ¿acaso no hay gastos de representación oficial para estos casos? Y no vamos a entrar en el fondo en el armario de la esposa de Rajoy, la santa Viri, que dicho sea de paso es encantadora y luce la mayor discreción, porque ahí sí que hay tela que cortar. Hace poco recibió en Santiago al primer ministro japonés Shinzo Abe y a su esposa con un traje de pantalón blanco y una chillona camisa verde lagarto, que habría que investigar quién y dónde la compró.

Y otro tanto le está ocurriendo a la vicepresidenta Soraya que va de trapillo y camisetas, quizás por la desidia y cansancio que impera en el palacio de la Moncloa. Cuando tiempo atrás, y sobre todo en la oposición, cuidaba su atuendo para lucirse en el Parlamento, así como sus peinados y maquillajes que al parecer ahora solo cuida para sus apariciones de los viernes para las ruedas de prensa del Consejo de Ministros, o en solemnes actos oficiales y en sesiones parlamentarias tal y como ocurrió durante el pasado debate de la nación.

De la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, -de la que se rumorea que pronto podría recibir un aviso parlamentario y una notificación judicial, por otros asuntos-, no vamos a decir mucho a pesar de que la portavoz directa de Rajoy, que acompaña al Presidente en los actos oficiales y en viajes por  España y todo el mundo parece que se viste en los chinos y va hecha un cuadro. Además ¿no dicen en Moncloa que España ya está saliendo de la crisis? Pues que se note al menos en el vestir. Y si no tienen a nadie a mano que llamen a Tomás, el que fue el famoso sastre de Francisco Camps.

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