Magdalena Álvarez ‘colgada’ de la catenaria

Magdalena Álvarez, ex consejera en la Junta de los EREs, y ex ministra de Fomento cuando se fraguó la corrupción del AVE a Barcelona que de Adif le dijo a Esperanza Aguirre, a propósito de la inauguración de un tramo del metro de Madrid, que donde debería de estar es ‘colgada de la catenaria’, o ‘tumbada en la vía’.

Un lenguaje chulesco e inapropiado en una ministra del Gobierno de este país. Pero muy propio de esta locuaz y mal encarada política del PSOE, ahora imputada en los EREs de Andalucía, y la misma que declaró en un sonado mitin la frase de ‘antes partía que doblá’. Pero puede que, si las cosas siguen como van, acabará partía por sus dobles responsabilidades políticas -y ya veremos si también por las penales- en estos escándalos nacionales de la corrupción. Lo que hace insostenible su actual presencia como vicepresidenta del Banco Europeo de inversiones, donde recibe un suculento sueldo y donde fue colocada por el ex presidente Zapatero.

Pues mire usted por dónde, Magdalena Álvarez está ahora, políticamente hablando, colgada de la catenaria de los contratos de Adif sobre el AVE de Madrid a Barcelona al descubrirse apaños de concursos, comisiones y sobre costes y en las adjudicaciones a la constructora Isolux Corsan. La misma que preside Luis Delso, un personaje notorio por su amistad con Francisco Correa, el jefe de Gürtel, lo que le permitió en su día a Luis Bárcenas correr la voz de que el famoso ‘Luis el cabrón’ que aparece en la contabilidad de Correa no era Luis Bárcenas sino Luis Delso, algo que tampoco se ha podido comprobar.

Sin embargo lo que ahora manda es la nueva corrupción descubierta en Adif, en el tiempo en el que Magdalena Álvarez era la intratable ministra de Fomento, lo que aumenta su currículum de los escándalos por acción u omisión, y lo que la obliga a pedir disculpas y a reconocer sus errores por ausencia de control bajo su mandato y a aplicarse ella misma el discurso de la catenaria. El mismo con el que perdió los papeles en la que fue su batalla de protagonismo en la inauguración de una obra pública llevada a cabo en el metro de Madrid.

¿Qué dirá ahora Esperanza Aguirre, otra que no se calla ni bajo el agua? Habrá que estar muy atentos a la condesa de Bombay porque algo dirá, desde su actual escondite donde a la espera está del juicio de faltas por su fuga intempestiva de la policía municipal de Madrid, cuando atropelló una moto para no permitir el cierre de los trámites de la multa que le cayó. Y puede que también para evitar que se le hiciera la prueba del alcohol, dado que Aguirre venía de una comida donde no se sabe lo que comió ni lo que bebió.

De momento José Blanco, ‘pepiño’, ya se ha apresurado a decir que él fue ministro de Fomento a partir del año 2009 y que el escándalo de Adif que ahora se investiga ocurrió en 2008, bajo el mandato de su compañera Álvarez. Eso sí, la noticia le ha estallado al PSOE en la campaña electoral europea, lo que huele a premeditada filtración de ciertos datos del sumario decretado secreto. Algo parecido a lo ocurrido con los cursos de formación de la Junta andaluza, lo que dio pie a la denuncia de la presidenta Susana Díaz de una ‘causa general’ contra Andalucía, lo que luego ella rectificó anunciando que abriría una investigación.

Y la pregunta es: ¿hasta dónde llega la corrupción en este país? Por lo que se ve estamos ante un pozo sin fondo donde todavía quedan muchos de los escándalos por salir. Pero si malo es eso peor parece la parsimonia o falta de medios de la Justicia y la sospechosa pasividad del ministerio fiscal, lo que induce a pensar en la existencia de un acuerdo secreto entre PSOE y PP para no levantar todas las mantas de la corrupción al menos durante la vigente campaña electoral. Y ¿qué dice Magdalena Álvarez del escándalo que se acaba de descubrir? Pues que ella ‘antes doblá que partía’, y que en la catenaria habrá que colgar a otros, porque ella en Fomento solo estuvo de paso y poco más.

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