Madrid bien vale una batalla electoral

Madrid está de capa y de turismo caído de brazos y su encanto y capacidad de liderazgo español se han visto reducidos a una mínima expresión, a pesar de que sus ciudadanos son ejemplo de dignidad, capacidad de diálogo y acogida sin la mejor discriminación. Pero Madrid es, además de rompeolas de las ‘Españas’, la mayor caja de resonancia del país. Y, precisamente por ello, el PP puede perder en los comicios municipales y autonómicos de 2015 las mayorías que les permitían gobernar el Ayuntamiento y la Comunidad madrileñas, como lo revelan las encuestas y de manera especial la última publicada por Demoscopia en el diario El País.

Es cierto que los candidatos del PP en la capital del Reino, Ana Botella e Ignacio González, no dan la talla en la gestión ni gozan de liderazgo. Son los segundones y herederos de Gallardón y Aguirre, dos políticos enfrentados entre sí, con ambiciones ilimitadas y hasta ahora fracasados en el ámbito nacional. Aguirre con sus disparatados discursos e intempestivas fugas y Gallardón con una notable incapacidad política  en el seno del Gobierno de Rajoy y liderando una funesta involución democrática al frente del ministerio de Justicia y creándolo además como el aborto o la liberación reciente de los narcotraficantes.

Pero siendo esto así, y a sabiendas que Botella recibió en Madrid una dura herencia de la deuda originada por las obras faraónicas de Gallardón -de las que se beneficiaron sus ‘amigos’ del sector de la construcción, como cuando pasó por la Comunidad de Madrid-, la derrota electoral del PP en Madrid no es de la exclusiva responsabilidad de este cuarteto de dirigentes del PP. A todo ello hay que añadirle los problemas y errores del gobierno de Rajoy y también de su liderazgo en el PP en cuestiones como el aborto, la sanidad, la educación y a no perder de vista la corrupción.

Todo ello tiene en Madrid una especial resonancia y tendrá unos efectos demoledores en el electorado del PP como pronto se adivinará en las elecciones europeas del día 25. Y eso que ni el PSOE ni IU tienen en la capital grandes candidatos, sino unos perdedores de largo recorrido que están a la espera del fracaso de sus opositores. De ahí que, al menos al día de hoy, el PP será derrotado en Madrid donde por otra parte se escenificará el fin del bipartidismo del PSOE y del PP, si todo sigue como va.

Y no parece que UPyD pueda salir en socorro de nadie, sin contaminar en junio de 2015 sus opciones nacionales en las elecciones generales de noviembre de ese mismo año. Porque si UPyD, por acción o omisión, beneficia al PP que es el partido a batir y en el gobierno, su opción de centro progresista se diluirá. De manera que mal tienen los ‘populares’ sus opciones de mantener el control de Madrid, incluso cambiando de candidatos porque en este crisol de todas las ‘Españas’ se está preparando un vuelco político y emocional que será muy difícil de frenar.