Rubalcaba puede ser consejero del Santander

El descanso del guerrero Rubalcaba acabará acomodado en las más altas poltronas del poder económico español, donde el aún secretario general del PSOE goza de prestigio y admiración. Es ‘el niño bonito’ de los cenáculos y reuniones privadas madrileñas y barcelonesas, donde el astuto e incombustible político hace las delicias de sus oyentes con malvadas y picantes confidencias y con alambicados análisis en los que suele incluir el mensaje más adecuado para cada auditorio. De esa manera sus interlocutores salen encantados del encuentro porque acaban escuchando lo que les gusta oír. Y así, al término de su disertación, Alfredo recopila una caterva de elogios y gestos de complicidad y admiración.

No en vano, y en este tiempo de decadencia del Régimen de la transición -que los poderosos quieren salvar a toda costa para conservar los privilegios y connivencias con el público poder-, Rubalcaba, en vez de parecer un ‘rojo’ irreductible y peligroso, se muestra en los grandes salones empresariales y financieros como un ‘estadista’ sensato y responsable, un social liberal, monárquico y tradicional, lo que lo convierte en uno de los políticos preferidos de las élites.

Un club donde Rajoy no goza precisamente de muchas simpatías, sino que más bien está mal visto por su manera distante y ‘autista’ de ejercer el poder, haciendo gala de eso que el presidente llama su ‘independencia’, desde la que imparte y reparte órdenes y caras de muy pocos amigos, que son recibidas con preocupación por los primeros responsables de los poderes fácticos del país.

Todo ello nos conduce a pensar que cuando Rubalcaba salga del primer plano de la política -si es que alguna vez se va- los amos del IBEX -que le han hecho luz de gas a Zapatero- se lo van a rifar o disputar para que amenice sus Consejos de Administración y de paso interceda por la Compañía en la que se integre, ante los podres públicos y asimilados.

No en vano en España funciona a la perfección -como la ‘prueba del nueve’ de la promiscuidad entre el poder de la política y el económico- eso que se llama ‘la puerta giratoria’. La que permite a los ex ministros del Gobierno y ex dirigentes políticos sentarse con asombrosos sueldos en los Consejos de Administración de las más importantes empresas y entidades financieras del país. A las que no van a trabajar ocho horas al día en un despacho dedicado a los asuntos y cuestiones de su especialidad -si es que los políticos tienen alguna especialidad-, sino a sentarse en los Consejos de Administración de bancos, las cajas de ahorro y en toda clase de empresas de alto postín para participar en una media docena de reuniones anuales y hacer algunas gestiones a favor de sus pupilos ante las instancias públicas -e incluso jurídicas- del poder.

Por poner un ejemplo, si Rubalcaba pierde las elecciones de la UE y convoca primarias y aparece otro secretario general, en el plazo de unos meses yo lo vería sentado en los Consejos del Banco de Santander, Prisa y ACS. En el Santander porque Botín siempre le gana por la manos a sus competidores y hemos dicho que a don Alfredo se lo van a rifar. Además, ¿no está allí Isabel Tocino, con menos currículum que Rubalcaba? En ACS porque es amigo de Florentino y un hincha del Real Madrid y en Prisa por razones obvias.

Ahora bien, todo apunta que no será fácil desbancar de la jefatura del PSOE a su actual secretario general, máxime ahora que están en juego cuestiones de alto calado institucional como el desafío del independentismo catalán -al que Rubalcaba propone la salida federal, para salvar al PSC y a sabiendas que el PP la vetará-, la crisis de la Corona y los muchos casos de corrupción. Cuestiones todas ellas que se pactan y negocian en los pasillos más discretos del poder. Motivos todos ellos por los que el gran Rubalcaba, tan bien acogido en la Zarzuela y otras instancias del poder, siempre le podrá decir a los suyos, como San Ignacio, que en los tiempos de tribulaciones no conviene hacer mudanzas.

O sea, Alfredo si puede se queda en el PSOE y si no puede se irá a donde quiera, al Santander o a la General Motors, ofertas no le van a faltar. Donde no lo vemos es en una fundación o el Consejo de Estado cazando moscas con Zapatero y Fernández de la Vega. El aspira a mucho más. Ya lo dijo Felipe: ‘es la mejor cabeza del partido’. Y así les va.