El Grupo Planeta en el punto de mira

Las deudas de los grandes grupos de comunicación españoles son asombrosas y en cualquier otro país de nuestro entorno europeo y occidental ya habrían provocado más de una quiebra. Pero aquí, en España, donde la promiscuidad política, editorial y financiera es manifiesta eso no ocurre. Y eso hace que los grandes bancos, que no facilitan créditos a otros medios, sean tan generosos con los grandes editores, siempre y cuando sus medios más punteros se allanen ante el Gobierno de Rajoy. Amor con amor se paga.

Sin embargo, hete aquí que los bancos acreedores de la deuda (de unos 1.500 millones) del Grupo Planeta que preside José Manuel Lara están presionando al empresario catalán -el que parecía muy próximo al Gobierno de Rajoy- y le piden que venda sus activos y pague su deuda que es superior a la del Grupo Unedisa de los italianos dueños e El Mundo y la mitad de los que debe el Grupo Prisa (más de 3.000 millones) a quien los bancos acreedores tratan con guante blanco, sobre todo desde que El País mima a Rajoy y a sus políticas económicas.

¿Por qué entonces la presión sobre Planeta? Pues todo apunta a que las relaciones de Moncloa con Lara se han enfriado porque en el PP están indignados con la agresividad de La Sexta TV, con el libro de Pilar Urbano y puede que también con la frialdad de Lara ante la operación de la caza de Pedro J. en El Mundo en lo que se pensó que era una operación triangular con los italianos de RCS, que podría concluir con la compra de El Mundo con Planeta o con una fusión con el diario La Razón, lo que de momento aún no ha ocurrido y podría tener de los nervios a los italianos que, como se dice, ‘mataron al canario pero no han conseguido vender la jaula’.

A todo esto hay que añadir el malestar de Planeta por la pérdida de tres canales de la televisión TDT, a pesar de la dura batalla que Planeta -Mauricio Casals de por medio- dio en la Moncloa en el entorno de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y que Rajoy resolvió entregando a su ministro Soria la competencia de las TDT y puso en marcha el proceso de cierre de esos canales de televisión que Zapatero concedió sin el concurso preceptivo y que fueron anulados por la Justicia y ahora van a desaparecer (los de Planeta y otros mas).

Está claro que este Gobierno no quiere bromas ni críticas en los medios de comunicación, y menos ahora que se inicia el proceso electoral con los comicios europeos. Y todo apunta a que a Lara y a su Grupo Planeta alguien desde la Moncloa -vía la banca- le están apretando las tuercas para que no se ‘despiste’ y se ponga en línea recta al servicio del poder. A fin de cuentas este Gobierno, que acude al unísono a los festejos del diario La Razón, considera que ya le ha hecho muchos favores a Planeta pero que Lara no le corresponde como debiera ni cumple los compromisos contraídos.

Mientras tanto, continúan en secreto las distintas negociaciones relativas a posibles procesos de fusión entre los tres diarios de la derecha española, El Mundo, ABC y La Razón, mediante pactos a dos o incluso a tres, ante las grandes dificultades que atraviesa el negocio de los diarios de papel. Negociaciones enrevesadas en las que se incluyen las valoraciones de unos y otros, el nombre de la cabecera fusionada, los problemas accionariales y sobre todo el cargo de director del que se pretende que sea el gran diario de la derecha española.

Una negociación complicada, sobre todo en el interior de ABC, donde las familias vascas andan enredadas en disputas internas y donde en las últimas semanas ha circulado el rumor de que si es Castellanos quien se alza con el control del diario monárquico no habría que descartar una mayúscula sorpresa si después se hace la fusión con El Mundo: ¡el regreso de Pedro J. al frente del diario fusionado! Lo que en los palacios de la Zarzuela y la Moncloa se vería con gran preocupación. Sin duda algo no imposible pero si muy difícil de imaginar. Entre otras cosas porque Pedro J. que, en cierta manera, se ha escapado de ‘la trampa mortal’ de los diarios de papel, no creemos que esté pensando en regresar a ese infierno si además tiene en contra el poder político y el económico a la vez.