El Intermedio derrota a TVE

El programa el Intermedio de La Sexta TV que presenta el Gran Wyoming ha derrotado al telediario estrella de TVE, la segunda edición (TD2) de las nueve de la noche que presenta Ana Blanco y que ha llegado a quedar a 600.000 espectadores por detrás del Intermedio. El informativo de La Sexta de corte satírico y crítica acerada al Gobierno de Rajoy y al PP y que está causando furor en la audiencia muy a pesar de sus escasos medios y con un bajo coste de producción. Sin duda, un éxito de Wyoming y La Sexta. Una cadena nacida a la sombra de Zapatero y que hace poco estaba al borde de la quiebra hasta que el Grupo Planeta -afín al Gobierno del PP- la incorporó a su parrilla audiovisual para completar su espectro audiovisual en el que se integran Antena TV y Onda Cero Radio, y que acaba de perder tres canales de la TDT tras la última decisión del Ejecutivo con la que se liquida este modelo fallido de televisiones digitales, para adaptarse a la normativa de la UE.

El fracaso de TVE -que en 2013 perdió más de 130 millones de euros- y sobre todo de sus programas informativos que dirige el publicista del PP, Julio Somoano, constituye toda una señal del malestar social del país frente al Gobierno del PP y sus políticas de todo orden.

Lo que sin duda se suma al desgobierno general del país hoy en las manos de una colección de ministros fracasados como son Fernández Díaz, Gallardón, Wert, Margallo, Soria y Mato que hacen las delicias de El Intermedio por la inagotable colección de errores, disparates y rectificaciones que emanan de este Gobierno al que se resiste a reformar Rajoy y al que, para colmo y a pesar de sus reiteradas profecías optimistas, no le salen las verdaderas cuentas de la recuperación del país en pos de la salida de la crisis, sino que vive en el estancamiento ahora empeorado por causa de la ‘deflación’ imperante que confirma la caída del consumo y la escasa actividad económica interna española.

El Gobierno no funciona, el presidente Rajoy no sabe qué hacer -lleva meses intentando nombrar un notorio el candidato del PP a las elecciones europeas- y además no le funciona su política de comunicación y propaganda porque los telediarios estrella de TVE y Antena 3 TV -estos bajo el mando de Gloria Lomana- pierden la batalla informativa frente a otras cadenas como son Telecinco y La Sexta, e incluso frente a El Intermedio, presentado por un ‘cómico’, el Wyoming, y dotado de un brillante equipo de guionistas que, sin abordar el conjunto de la información general, han sabido conectar con las inquietudes, sentimientos del sentir más generalizado de la ciudadanía.

El caso de La Sexta empieza a ser emblemático porque ocupa el espacio de la política y del periodismo crítico y de oposición que interesa no solo a los seguidores de la izquierda sino también a los desencantados del centro y la derecha. Y además, y aunque estén favoreciendo a la izquierda,- sus profesionales tienen mayor nivel que el conjunto de directores, editores y tertulianos del PP que inundan los programas de TVE. Y algo parecido ocurre con RNE en el campo radiofónico desde que el PP llegó al poder.

¿Quiénes son los responsables de esta situación? La cadena de mando de la política de comunicación del Gobierno empieza por el propio presidente Rajoy, aunque la competencia directa está bajo el control de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y de la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro. Y ¿qué va a pasar y cómo piensa el Gobierno recomponer esta situación? Pues todo apunta a que no saben qué hacer. Salvo pedirle a José Manuel Lara un vuelco en La Sexta, lo que sería renunciar al negocio creciente de esta cadena y un escándalo de mayor cuantía similar al que se produjo semanas atrás con el cese de tres directores de diarios nacionales El Mundo, El País y La Vanguardia.

Cuando en realidad donde se debe llevar a cabo los ceses es en el Gobierno en y en RTVE, en el beneficio del interés general del país que puede que incluso, en ese caso, acabe coincidiendo con el del PP porque peor que están será algo muy difícil de lograr.