Vida artificial

‘Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad’. Así acabamos de descubrir que unos científicos de los Estados Unidos acaban de crear un cromosoma artificial, partiendo de una célula de la levadura del pan, lo que constituye un paso de gigante en la investigación del ADN que permitirá la producción de vacunas, antibióticos e incluso combustibles. Sin duda una revolución por lo que se considera un ‘pedacito de vida sintética’. Y sobre todo un primer paso hacia nadie sabe dónde, una vez que la pregunta que planea sobre este descubrimiento es si una vez perfeccionada esta iniciativa de vida sintética artificial se podrá pasar a la procreación de vida vegetal, animal e incluso humana.

Estas son las preguntas de fondo e inquietantes que subyacen bajo este descubrimiento y primer paso hacia la vida sintética artificial. Y a partir de ahí que se preparen en Hollywood porque guiones, como el sorprendente y exitoso de Jurassic Park, no van a faltar. No obstante a partir de ahora los guionistas de historias sobre los mutantes y los aprendices del doctor Frankenstein no faltarán. De igual manera que, en su día, la clonación de la oveja Dolly abrió nuevas expectativas y relatos que recordaron los experimentos del terrible doctor Mengele.

Y, aunque a buen seguro no hablaron de ello, no habría estado de mas que el presidente Obama le hubiera preguntado en Roma al Papa Francisco su opinión sobre la creación de vida artificial. Una cuestión tabú en ámbitos de la Iglesia Católica como en cualquier otra confesión religiosa porque, al igual que los avances que se registran en la astronomía sobre el nacimiento del Universo (con la reciente ‘inflación del bang’ del ‘big bang’) repercuten con una cierta intensidad en el debate permanente de la existencia de Dios.

Sin duda los beneficios más importante y urgentes que ahora se pueden desprender de este último descubrimiento son los relativos a los medicamentos contra las epidemias y enfermedades de todo orden, así como los antibióticos. Y a no perder de vista la alusión de los expertos a la posibilidad de inventar una fuente de energía artificial que sustituya las fuentes actuales, de manera más barata y más segura lo que sería esencial para el desarrollo del conjunto de la Humanidad.

Pero como siempre suele ocurrir con estos avances, tras la gran noticia y la expectación que desatan al principio, luego se pasan unos años de larga hibernación hasta que empiezan a dar frutos. Aunque lo ideal sería que, partiendo de esta última novedad, se pusieran los medios privados y públicos necesarios para ver si se pueden acelerar al menos los beneficios sanitarios que de ello se espera, lo que sin duda aliviaría los sufrimientos de millones de personas que esperan soluciones para unas enfermedades que al día de hoy son o parecen incurables, e imposibles de aliviar.