¿Apuesta ABC por la secesión de Cataluña?

¿Está el diario ABC convencido de la independencia de Cataluña como algo irremediable e incontrolable? A la vista del artículo publicado ayer en su página ‘tercera’ por su columnista habitual José María Carrascal diríase que sí, que el rotativo conservador lo da todo por perdido y señala vías de resarcimiento para paliar lo que quede de esta ruptura nacional. O ¿acaso el director de ABC, Bieito Rubido no había leído el artículo de su comentarista antes de publicarlo y sí lo leyó está de acuerdo con él y además lo comparte el Consejo de Administración de su editora Vocento?

El resignado y disparatado artículo de Carrascal, nos recuerda otro reciente publicado en el diario El País por el historiador Santos Juliá en favor de la abdicación del rey Juan Carlos en su hijo el Príncipe de Asturias. Lo que en cierta manera aparentó ser la posición institucional del diario El País favorable al relevo del monarca, dado que no hubo matización al respecto en su editorial y dada la solemnidad -en la gran tribuna de opinión- que el diario dio al regreso del columnista que se había marchado meses atrás por causa de los ERE de Prisa. Además Santos Juliá es persona de la mayor solvencia y además proponía el relevo en la jefatura del Estado para salvar la institución monárquica, separando en estos trances el caso de corrupción de la familia real, a las personas de la Institución.

No se trataba pues de un manifiesto republicano sino todo lo contrario -una crítica constructiva o ‘asesoramiento al poder’-, pero no parecía tener el don de la oportunidad ni ser la posición oficial de El País y, por el momento y puede que en consecuencia, no hemos vuelto a leer a Santos Juliá en ese periódico y además, extraña coincidencia, a los pocos días fue cesado el director del diario Javier Moreno.

Sin embargo el caso de Carrascal y ABC es más llamativo una vez que el periódico monárquico y conservador sí ha defendido hasta ahora la unidad de España como algo irreversible, mientras su columnista habitual, no solo renuncia a que el Gobierno de España aplique la ley a quien la viole en Cataluña o en cualquier otra región de España, sino que además da consejos de cómo hay que empezar a actuar para el supuesto de que se consuma de una vez por todas las escisión catalana.

De esta manera el mensaje que transmite ABC es desolador, y ha de tener una influencia demoledora en aquellos sectores de la alta burguesía y del poder económico y financiero de Cataluña que han estado jugando taimadamente con el fuego de la secesión. Y ahí incluido el diario La Vanguardia que ha apostado de manera taimada en favor de la independencia catalana en los últimos años, que estaba rectificando poco a poco -no de manera frontal como debiera- su posición y que estará encantado de ver y leer la aparentemente nueva posición del diario ABC. Y si esto es así imagínense el desánimo que semejante alegato habrá provocado en los ciudadanos españolistas que viven en Cataluña, y a los que Carrascal promete una ayuda de socorro del Estado español, como si fueran náufragos perdidos en el mar.

La verdad es que en todo esto, de la crisis de la Corona al desafío catalán, buena responsabilidad la tiene el absentismo político del presidente Mariano Rajoy y de su Gobierno ‘de amigos’ -después de las bonitas cabriolas de los ministros Wert y Gallardón, ahora se están luciendo García-Margallo y Fernández Díaz- los que a base de dejar que el tiempo lo arregle todo están consiguiendo que el país, como el agua, se les escape entre las manos. Quizás convencidos como parecen de que en España nunca pasa nada, que el poder acumulado en el Gobierno es impresionante, que un gran porcentaje de los ciudadanos está asustado y que, por ello, no estalla en las calles, y que la mayoría absoluta del PP es eterna y no tiene en el PSOE -y menos en Rubalcaba- una alternativa de poder.

En cuanto a Mas y a la independencia de Cataluña, Rajoy cree, convencido de su astucia gallega, de que se estrellarán sin que él mueva su ‘dedo mágico’, cosa de la que discrepa Carrascal que lo da todo por perdido, lo que aplicado al conjunto de España nos llevaría a posteriores deserciones del País Vasco, Navarra, Islas Canarias, etcétera.

Afortunadamente las cosas no son así y en España y en la UE hay capacidad de respuesta para recomponer el mapa catalán siempre y cuando la buena política haga un acto de presencia en la escena nacional. Aunque, de momento y mientras tanto, el desistimiento ‘estratégico’ o atemorizado del palacio de la Moncloa abona estas deprimentes e inconsistentes reflexiones como las que acaba de publicar ABC con toda solemnidad.