El Príncipe de Gales y la Corona española

Dice un refrán español que ‘cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar’. Y, pregunta Don Periquito: ¿eso vale también para Príncipes y Reyes? Pues sí, mi querido amigo, sí que vale y con mayor motivo porque la realeza que tiene un origen pretendidamente divino de su posición y poder debe, en estos tiempos que corren, afeitarse como Dios manda y respetar las leyes, la Democracia y la ciudadanía. Máxime en este mundo cruel y comunicado donde cada día que pasa la transparencia es más grande por obligación y también por ‘devoción’ y si no que le pregunten a Assange o Snowden.

Y viene a cuento todo esto porque al príncipe Carlos de Gales, el eterno sucesor de la Reina Isabel II de Inglaterra, le han pillado unas cartas no tan apasionadas como aquellos mensajes de amor que enviaba a Camila cuando le ponía los cuernos a Lady Diana, pero puede que más comprometidas porque parece que en ellas presionaba a los miembros del Gobierno de Su Majestad con toda clase de peticiones o de imperativas sugerencias. Lo que de ser cierto supondría que el Príncipe habría roto el cristal mágico de la obligada ‘neutralidad’ de la Corona británica y ello podría incluso afectar a sus aspiraciones al trono de Inglaterra.

Algo que, dicho sea de paso, le daría al ‘deseado’ Guillermo la oportunidad de convertirse en heredero para mayor gloria de su abuela Isabel y el disfrute del pueblo de Gran Bretaña que sin duda prefiere a Guillermo frente a su padre Carlos, provocando una gran desilusión en el Príncipe de Gales y en la inefable Camila, que lleva años soñando con ser la Reina ‘consorte’ de los ingleses.

¿Cómo está la cuestión? Pues la Corte Suprema del Reino Unido se ocupa del caso de las cartas que tiene en su poder el diario The Guardian, cuya publicación recibió el visto bueno de un tribunal, decisión que ha sido recurrida y que está pendiente de sentencia de la más alta instancia judicial de Gran Bretaña.

¿Qué pasará? Ya veremos. Y ¿qué tiene que ver todo esto con la Corona española? Pues sí que lo tiene por diferentes motivos. En primer lugar porque los Príncipes de Asturias, como los de Gales, también están en la antesala del salón del trono a la espera de su posible llegada a la condición de Reyes de España, lo que se anuncia más largo porque el rey don Juan Carlos I es más joven que la Reina Isabel II, salvo que mediara una abdicación.

Y en segundo lugar porque mucho tememos que nuestro Rey no se corta un pelo y llama a los ministros, e incluso les riñe como se vio en un desfile del 12 de Octubre cuando le afeó a José Ignacio Wert su afirmación, legítima y en el Parlamento, de que había que españolizar Cataluña, lo que además es cierto. ¿Se ha metido y se mete el rey Juan Carlos en la política y es esa su función según se desprende del marco constitucional español? Pues si se mete en la política, y esa no es ni su función ni su competencia, de ahí que sería buena una mayor prudencia por parte del monarca, máxime en los tiempos que corren donde la Corona no está bien valorada por los españoles, según los distintos sondeos de opinión.

Es verdad que al monarca le corresponde ‘moderar’ el gran debate nacional pero no meterse en la política, riñendo o nombrando -o recomendando- ministros al Presidente del Gobierno de turno (ya ocurrió en algún caso con la cartera de Defensa), porque esas son funciones propias del jefe del poder Ejecutivo. Pero para que todo quede claro y cristalino no estaría mal que de una vez por todas se aprobara una Ley Orgánica de las funciones de la Corona y del estatus de la familia Real, y ahí incluida la función del Príncipe de Asturias, el heredero, la normativa de la abdicación, la posición de la Reina y de las Infantas o Infantes y que todo ello se apruebe cuando antes. No vaya a ser que el bipartidismo se nos quede en poca cosa y luego sea demasiado tarde. Y puestos a este cambio y a esa ley, habría también que consolidar en la Constitución los derechos de la mujer al trono, lo que también está pendiente de su homologación.

O sea que mucha atención a lo del Príncipe de Gales y vamos a ver si en España nos ponemos al día en todo esto y en todo lo que estar por regular, legislar y reformar en la Constitución en lo que a la Corona se refiere -se dice que PP y PSOE ya están en ello-, no vaya se ser que las sorpresas, que son escopetas que las carga el diablo, se disparen solas y cuando menos se lo esperan algunos y entonces sea tarde para reaccionar.