Rajoy Anonymous

Se le atribuye a José María Aznar la frase de “este Rajoy no es el que yo conocía”. Como si el expresidente del Gobierno tuviera la sospecha de que un doble, o un hermano gemelo del Rajoy que él conoció se hubiera instalado en el palacio de la Moncloa mientras el verdadero Rajoy, el auténtico Mariano y el amigo al que Aznar señaló con su ‘dedito mágico’ para nombrarle el sucesor, hubiera desaparecido de la faz de la tierra. O permaneciera encerrado en una mazmorra, como el protagonista de la película ‘La máscara de hierro’ nacida de una leyenda de la que escribió Voltaire y noveló Alejandro Dumas en ‘El vizconde de Bragelonne’.

Entonces ¿quién es ese misterioso personaje que tanto se parece a Mariano Rajoy y que ocupa todos los poderes del Estado y los adyacentes de las finanzas, las grandes empresas y los medios de comunicación? He ahí el misterio que ha desconcertado a Aznar y abierto la sospecha de que algo extraño está pasando en Moncloa, ese maldito palacio en el que se escuchan aullidos en las noches de luna llena y el arrastrar de cadenas por los desvanes, como si las niñas góticas de Zapatero -que conocen un puerta secreta del palacio- se dedicaran a aterrorizar a los nuevos habitantes de esa espantosa mansión.

¿Quién es en realidad Rajoy? Puede que en realidad sea alguien muy normal y ‘previsible’ como dijo un día de sí mismo o puede que sea otra persona u otro espíritu que ha invadido el cuerpo del Mariano aquel que parecía dócil corderito de Aznar y un amable jefe de la oposición y amigo y protector de sus compañeros del PP a los que trata y ha tratado con el mayor de los desprecios, desde su nuevo e hierático rostro impenetrable. Como si escondiera su verdadera apariencia bajo una máscara de Anonymous, de esas que recuerdan a un sonriente espadachín del siglo XVIII, aunque no a un Cyrano de Bergerac, culto, enamorado, defensor de los pobres y causas perdidas con sus afiladas lengua y espada y sin el adversario que pudiera torcer su brazo certero y tan largo como su nariz.

Aznar puso a prueba a Rajoy en tres notorias ocasiones. Primero en una áspera entrevista en Antena 3 TV en la que don José María salió a defender su honor ante la aparición de la contabilidad secreta del PP por causa de la asombrosa reyerta que se desató en el seno del PP entre Bárcenas y Cospedal (y que en los tribunales continúa), ante los ojos atónitos y la mente bloqueada del nuevo Rajoy al que ahora no reconoce Aznar. En esa ocasión el hoy expresidente del Gobierno le leyó a Rajoy la cartilla sobre Cataluña y le pidió que bajara los impuestos. Pero el extraño personaje que domina el palacio de la Moncloa ni se inmutó y actuó como si nada hubiera pasado, como quien oye llover.

Ahí, ante semejante displicencia de Rajoy -normal hubiera sido, que el presidente del Gobierno hubiera llamado a su mentor- fue cuando Aznar empezó a sospechar que este Mariano no era el auténtico Rajoy. Y entonces decidió probar otra vez al morlaco monclovita a ver si entraba al trapo de su segunda provocación en su conferencia en el Club Siglo XXI -también llamado el Club de la mochila del 11-M- donde Aznar volvió a la carga en contra de la política de Rajoy a ver si reaccionaba. Pero el presidente del Gobierno, que había enviado a su Soraya de sus entretelas (otra que parece haber cambiado de personalidad) tampoco se inmutó.

Y la tercera y última prueba de Aznar para comprobar si en la Moncloa se sentaba un impostor fue durante la presentación de la segunda parte de las memorias ‘aznaríes’. Y fue entonces cuando José María comprobó, ante la orden de Rajoy de que nadie del Gobierno o la dirección del PP asistiera a dicho acto, que Mariano no era su amigo Rajoy, y que en la Moncloa hay gato encerrado, un gato negro, como el protagonista del relato de terror de Edgar Allan Poe. El magnífico escritor americano cuya tumba sita en el cementerio de Baltimore se dice que visitaba desde hace tiempo un misterioso personaje que depositaba junto a su lápida tres rosas y una botella de coñac. Un hombre de aspecto misterioso que al parecer y según el viejo sepulturero del camposanto, podría ser el auténtico Mariano Rajoy. Entonces, ¿quién demonios es el presidente del Gobierno español?