Crisis del Gobierno tras la tempestad

Siempre se ha dicho que la calma llega cuando pasa la tempestad. Y eso esperamos en este país tan necesitado de sosiego y donde la Pascua Militar y la imputación de la Infanta han levantado olas de diez metros de altura, como las que golpean las costas de Galicia y se llevan a las profundidades del mar a curiosos que se acercan demasiado a sus orillas para contemplar el bello espectáculo de la violencia del mar que un Neptuno enfurecido agita sin piedad con su tridente desde sus aposentos de la Atlántida.

La tormenta ‘coronada’ parece, pues y por el momento, pasada, aunque la Reina Sofía, que no tiene culpa de nada, sufriera ayer un abucheo descortés, mientras el Rey don Juan Carlos I y el príncipe Felipe recibían juntos y con aparente normalidad en el palacio de la Zarzuela al ministro de Asuntos Exteriores del Japón, Fumio Kiishida. Otra vez el empeño fotográfico de Spottorno y esta vez forzando la presencia del Príncipe para arropar al Rey, cuando en otro tiempo era al revés.

Vamos a ver lo que nos dura la esperada calma, mientras el CIS nos informa de que la corrupción de los políticos sube puntos en la indignación ciudadana o mientras nos enteramos por Internet y con antelación de la última operación de las Fuerzas de Seguridad contra el operativo de ETA para el control de los presos etarras, lo que provoca la sorpresa e indignación del Gobierno vasco desde donde el lehendakari Urkullu se declara en favor de la República con un “vaya que sí”, tan castizo como las exclamaciones de los chotis de Madrid.

O mientras en el PP los centristas del partido se sublevan contra la ley del aborto de Gallardón y Rajoy ofrece retoques al texto final, una vez que Monago, Villalobos y un sin fin se oponen a la reforma de Gallardón en pos del centro perdido por el PP de Rajoy, que oscila de derecha a izquierda como un péndulo en continuo movimiento con el que se intenta contentar a los dos flancos ideológicos que habitan dentro del Partido Popular, donde los barones están inquietos porque en poco tiempo tendrán que someterse a un examen electoral al que acudirán sin más argumentos que las promesas de Rajoy sobre la recuperación económica y del empleo del país. Y mientras le dice a Artur Mas que está haciendo el ridículo en la Unión Europea, lo que es verdad.

Demasiadas cosas conflictivas y todas a la vez en el arranque de este 2014 que se anuncia decisivo y en el que y cuando menos se lo esperen Rajoy anunciará una crisis del Gobierno si decide dar la cabecera del cartel electoral europeo del PP al ministro Arias Cañete, lo que le obligaría a retocar el gabinete donde excitados están más de un ministro por lo que pudiera pasar. A lo mejor la crisis del Gobierno se abre al regreso del viaje de Rajoy a EEUU donde visitará a Obama, precisamente cuando parezca que todos están confiados con la calma chicha que parece acercarse tras el paso de la tempestad. Hay que estar atentos por todo ello, porque a nosotros Rajoy no nos pillará desprevenidos. Incluso tenemos una posible lista del presunto nuevo gobierno que por si acaso y en estos días la vamos a remodelar.

De momento ya sabemos que la vicepresidenta Soraya no quiere dejar la Moncloa para ser la candidata del PP en Madrid, por el Ayuntamiento o en la Comunidad, como anuncian algunos a la vista de la importancia de la batalla electoral de la capital. Algo que para el PP parece fundamental y sobre lo que todavía no hay una decisión aunque ya se están haciendo encuestas en busca del candidato mejor, mientras Rajoy disimula porque la sorpresa suele ser su juguete preferido frente a sus dirigentes y los medios de comunicación.

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