La Corona y la Pascua Militar

La última encuesta sobre el prestigio del la Monarquía en España que acaba de publicar el diario ‘El Mundo’ deja en muy mala posición a la Corona y a la persona del Rey porque el apoyo a la monarquía cae por debajo del 50 % y el 62 % de los encuestados se muestra a favor de la abdicación del Rey, en favor del Príncipe de Asturias que es el único que sale bien parado.

El resultado de la encuesta se aproxima y mucho al sentimiento general que tiene los españoles sobre la monarquía al da de hoy, por causa de la corrupción del caso Urdangarín y las andanzas no menos sospechosas de la falsa princesa Corinna, la amiga íntima del Rey. Y sobre todo por el cordón escandaloso de inmunidad que el gobierno del P Y EL PSOE han tejido en torno a la Infanta Cristina para que no sea imputada y vaya a declarar como cualquier otro ciudadano.

Esta defensa a ultranza de la Infanta puede que sea lo que más dañó ha hecho a la Corona en los últimos meses y si se mantiene esa más que sospechosa protección de la fiscalía y de los tribunales superiores en ese caso la Infanta se convertirá en el mejor ariete republicano en contra de la Monarquía y se cumplirá la sospecha de que por intentar salvar a la Infanta pueden acabar dañado al Rey y sobre todo al Príncipe Felipe, que parece ser la persona que cuenta con más simpatía y apoyo popular y sobre el que una mayoría de encuestados afirman creer que don Felipe está bien preparado para reinar.

De ahí, pues, la mayoría favorable a la abdicación del Rey que aparece en la encuesta a lo pocos días de que el Rey anunciara en su discurso de Nochebuena que no pensaba abdicar. Lo que habrá caído como un jarro de agua fría en el palacio de la Zarzuela, donde tan contentos decían estar con el resultado del último discurso del monarca.

Pero esta claro que El Rey del Palacio de Oriente de Madrid no hace magia, ni viaja en camello entre las estrellas camino de Belén, lo que no le vendría nada mal a don Juan Carlos, aunque no está para esos trotes que a buen seguro le aburren y le molestan entré otras cosas porque el monarca español está cojo, y no solo físicamente hablando (y así lleva casi dos años) sino puede que moralmente también.

No está en estos tiempos la monarquía española para tirar cohetes, ni de prestigio, ni de salud, por más que en el Palacio de la Zarzuela se esfuerzan en aparentar normalidad, y han pasado el río revuelto del discurso de Nochebuena del Rey Juan CarlosI con cierta habilidad basada en la ambigüedad y la huida de todo compromiso político del Rey, por ejemplo frente al desafío catalán. Pero veremos la cara que pone el monarca estos días en el Palacio de Oriente ante los mandos militares y con motivo de la Pascua Militar.

Sobre todo, dado que las constitucionales Fuerzas Armadas Españolas empiezan a ver con cierta preocupación que la Constitución española no se aplique con diligencia y por igual en todo el territorio nacional. Algo a lo que parece que estamos acostumbrados, o a lo que poco a poco nos vamos acostumbrando, por ejemplo en el caso catalán al que los primeros políticos nacionales, del Gobierno y de la oposición, le aplican la estrategia del desprecio o de mirar hacia otro lado, lo que puede ser una habilidad para agotar así la paciencia del contrario, o una temeridad porque las cosas están yendo demasiado lejos y con unos modales desafiantes que alguien desde el Gobierno de la nación debería de cortar.

Pero para eso sería necesario que, además de las muletas de última generación, que los Reyes Magos le pueden regalar a nuestro Rey, sería necesario que los Melchor, Gaspar y Baltasar le dejarán a Rajoy en la Moncloa un frasco dorado en el que se incluyera un bebedizo portentoso capaz de inflamar valor en el pecho de Rajoy. Y eso puede ser, en nuestro casó español, mucho pedir a los magos que ya tienen en su haber una larga carta de deseo de los españoles que empieza pidiendo seis millones de puestos de trabajo, y que incluye la solicitud de un castigo implacable contra los responsables del mal gobierno del país y de la corrupción. Aunque de momento nos conformamos con que a los niños de España nos les falten techo, comida y calor (hemos leído no hace mucho alarmantes noticias sobre todo esto), cosa que no está clara. Y a ser posible que les llegue también algún juguete, un dulce o simplemente salud y un empleo para sus papás.

En todo caso mucho cuidado atención deben de tener en el palacio de la Zarzuela con el caso de la Infanta Cristina que se está convirtiendo en la ficha tambaleante de la Monarquía que podría derribar todo el dominó. Sobre todo en este tiempo de crisis e indignación nacional en el que cualquier chispa puede desencadenar un incendio global.

Sobre el autor de esta publicación