La Tempestad

No sabemos si esta tormenta que asola España forma parte de la traca final con la que pronto vamos a despedir este ‘horribilis’ año 2013 que ha arrasado lo que va quedando de España. O puede que estemos ante un enésimo castigo divino, la séptima plaga, que ha llenado de viento, truenos, relámpagos y riadas, todo el país. Si al menos sirviera para limpiar el barro de la corrupción nos conformaríamos con esta avalancha de agua con la que, por otra parte, soñaba el seco campo español.

En todo caso la tormenta de Nochebuena se ha proyectado sobre nuestras cabezas como un diluvio purificador, el que llueve sobre el desastre mojado del paro interminable, de la desesperación de millones de españoles, de la demencial aventura de la secesión catalana, desbordando el pantano de la corrupción ambiental del Estado y borrando los rastros dolorosos que ha dejado tras de sí el fin de la doctrina Parot y la excarcelación de los peores delincuentes del país.

¿Y los políticos? Las riadas y las grandes tormentas siempre suelen cebarse con los más débiles, pero no estaría nada mal que al menos simbólicamente se llevara entre sus aguas turbulentas a buena parte de una clase política que no merece estar donde está y que se muestra incapaz de hacer frente a los desafíos que acosan a la nación. Habrá pues que esperar a las elecciones Europeas de 2014, para que los ciudadanos tengan la oportunidad de votar y hacer oír, con estruendo y trueno, su voz y su indignación.

Aunque de momento nos tenemos que conformar con esta majestuosa tempestad en la noche española de la Navidad sin saber si se trata de un castigo o de una bendición, porque siempre se ha dicho que tras la tormenta llega la calma y un tiempo mejor, a ver si en las aguas más tranquilas la nave española empieza a cortar el agua con rumbo cierto y seguridad. Algo difícil de imaginar cuándo sabemos que el puesto de timonel de la nave no lo ocupa nadie, por lo que el viejo galeón español navega a su aire y gobernado por el ímpetu de la esperanza del sufrido pueblo español.