Caja Madrid y Caja PP

El tráfico de influencias -o la corrupción que seguro la hay- que se está detectando en Caja Madrid a través de la inagotable fuente de los correos de Blesa, es de lo más inquietante, porque de él se desprenden los usos y las costumbres de una gestión que le ha costado a los españoles 22.000 millones de euros. Y de la que se han beneficiado los amigos del PP, y después del PSOE y los sindicatos UGT y CC.OO., todos ellos colocados en el seno del Consejo de Administración y empresas afines (Cibeles), y todos ellos sin experiencia en la gestión y dirección de banca, y todos con sueldos y dietas con Blesa a la cabeza y de parranda en viajes conjuntos de placer, por ejemplo al lujoso hotel de La Mamounia de Marrakech.

Pues eso la ‘mamandurria’ de Caja Madrid. Oye Blesa (Aguirre) coloca a Acebes, oye Blesa (Aznar) móntale un museo a Rueda, oye Blesa (Gallardón) dale un dinerillo a García Cereceda, y así una y otra vez, hasta llegar a los líos de mayor calado de S.O.S. Cuétara, de Martinsa/Fadesa, o del banco de Florida, del que aún faltan por salir quiénes fueron los intermediarios y comisionistas de esa operación, porque solo nos faltaría por descubrir que un político de renombre y del PP anduvo ‘asesorando’ por allí.

Era tan asombroso el cúmulo de información que el juez Elpidio se encontró en sus manos con los correos de Blesa, que sin dudarlo y sin agotar los trámites necesarios, metió al banquero en el trullo y a decir verdad se quedó corto por más que desbordara las normas y garantías que debió cuidar. Porque lo que se sabe y lo que está por salir causa asombro y podría tumbar ‘el sistema’, según dijo el asombroso juez. Lo que hace presumir que algo de un mayor calado anda dando vueltas por ahí.

Por esa Caja negra del tráfico de influencias del PP -queda por estudiar la etapa de Rato, que no será manca aunque es más breve- anduvo, Rafael Spottorno, el actual Jefe de la Casa del Rey, el que hasta ahora se nos presenta como un San Rafael, ¡un arcángel¡ dice Peñafiel, que frenó la locura del museo que Aznar le quería dedicar al ignoto pintor  Rueda (que lleven sus cuadros a la subasta de Sotheby´s a ver cuánto sacan para el maldito museo) del que el político, a buen seguro, que tendrá algunos cuadros que podrían revalorizarse si a Rueda le ponen un museo con dinero de Caja Madrid, frente al museo del Prado. O sea Rueda, Velázquez, Goya y el Greco todos juntos en la misma calle, que es lo que han pretendido hacer Gallardón y Aznar, presionando a Blesa, hasta que lo frenó Spottorno y Aznar Jr. estalló de furia en defensa de los pelos que su papá se había dejado por Blesa no se sabe dónde.

Lo repetimos, el Gordo de la Navidad de los últimos años, esos 22.000 millones de euros se lo ha llevado Caja Madrid, gracias a Aguirre, Aznar, Gallardón, I. González, Rato y Blesa, que han sido los ‘patronos’ o los ‘gestores’ de esa caja de pandora donde todavía está por salir el segundo premio y ya veremos si no trae una sorpresa que ruborice a Spottorno y a los más altos palacios de Madrid. Porque ‘El Pulpo’, ese mítico animal que habita las más profundas simas del océano, no se para en barras, tiene unos tentáculos muy largos y por alguna parte ha de salir y entonces, como se dice el chotis, se armará la tremolina por las calles de Madrid.

No sé cómo van las apuestas de Londres sobre el discurso del Rey, pero creo que sobre el regreso de Blesa a la cárcel pagan muy poco porque todos lo dan por hecho. Salvo que, eso sí, la reforma de la ley aprobada hace pocos días por el Gobierno y que incluye modificaciones sobre las responsabilidades de gestores y de los consejeros de sociedades y entidades bancarias ofrezca a los pájaros de las Cajas de Ahorro de toda España un puerta de escape, lo que no sería nada de extrañar. Cosas peores se han visto, y otras más que se verán.