‘El Mundo’, Fdez.-Galiano y el periodismo del centro derecha

En unas recientes declaraciones Antonio Fernández-Galiano, el presidente de Unidad Editorial (sociedad editora del diario ‘El Mundo’) y a su vez propiedad del Grupo italiano RCS, afirma que en España no hay espacio para la publicación de los tres diarios que en su opinión se ubican en el ‘centro-derecha’, en referencia a las cabeceras de ABC, La Razón y El Mundo. Periódicos sobre los que Fernández-Galiano asegura que deben someterse a un proceso de fusión o integración que él mismo reconoce como muy difícil de llevar a cabo, al tiempo que coloca a Pedro J. Ramírez en el epicentro de ese proceso y de la reforma del mapa periodístico conservador.

Reconociendo, por primera vez, Fernández-Galiano desde Unidad Editorial que la marcha de Pedro J. de ‘El Mundo’ es al día de hoy una posibilidad. Pero sin decir el editor de ‘El Mundo’ que el empeño de Pedro J. en liderar el proceso de fusión de los diarios conservadores fue el motivo del fracaso de dicha operación. ‘Con bicho no’ le dijeron -por encargo de Moncloa o de ‘motu propio’- los otros diarios que cortejaba Unidad Editorial.

Víctima del culto a Pedro J. que profesa, Fernández-Galiano no ve el alcance ni la realidad de los problemas que afectan a los medios afines a la derecha española que están todos ellos en el lado de la derecha más radical y dura; y ninguno, ni siquiera ‘El Mundo’, se acercan al centro sociológico español. Un lugar que solo ocupa el diario ‘El País’ que por su ‘calidad’ y su información general más completa, es el único diario impreso -o de papel- con ‘influencia’ y presencia dentro y fuera de España. Y ello por más que su línea editorial se acerque a posturas próximas al PSOE y movimientos sociales progresistas, pero sin caer en la radicalidad y siempre al frente de la absoluta hegemonía cultural del país. ¿Por qué si no escribe allí Vargas Llosa?

Fernández-Galiano confunde ‘pedrojotismo’ con periodismo y ese es un error garrafal, porque Pedro J. es sobre todo un ‘activista’ de sus ideas, intereses y ambiciones personales para las que usa como herramienta, o arma arrojadiza, el periodismo en pos de lograr sus objetivos. Los que, por lo general, poco tienen que ver con el ideal democrático o el interés general, y que cambian según las circunstancias y las personas que están en el poder nacional, o autonómico y local. Búsquese en la colección de El Mundo, el artículo que Pedro J. dedicó a la llegada de Aznar al poder, tras la derrota electoral de Felipe González y el nefasto pacto del hotel Majestic, titulado: ‘Borrón y cuenta nueva para Felipe González’.

De Fernández-Galiano se puede decir que es buen gestor en el campo de los medios de comunicación, pero se equivocó mucho en la compra de Recoletos -en un ataque de soberbia editorial y no solo porque no se viera entonces la crisis financiera- sin haber apreciado que ya se estrelló ABC con su intento de multimedia, y sin entender que el negocio de la televisión es para las grandes cadenas. Y que VEO TV era una ruina anunciada, con o sin crisis.

Además, en la competencia mediática Unidad Editorial siempre jugó con ‘las cartas marcadas’ la pérfida partida a la sombra de los gobernantes de la derecha y también de sus amigos del PSOE. Así pasó de la opulencia de la era Aznar y del ‘río de dinero’ que les metió la Telefónica de Juan Villalonga (véanse los anuncios de ese tiempo en la ‘colección’), al que luego liquidaron de mala manera por no ‘cederles’ a ellos Antena 3 TV y o Antena 3 de Radio’. O véase el pacto con Zapatero -al que no tocaron un pelo a pesar del desastre que generó a España-, quien les otorgó VEO TV (para realquilarla y que ahora les puede quitar el Tribunal Supremo), y otras ayudas ‘a la italiana’. De la misma manera que los de Unedisa se beneficiaron de las ayudas autonómicas de los Pepe Bono, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre, etcétera, y de otros dirigentes regionales y municipales que o bien eran del ala dura del PP o que ‘compraban’ su inmunidad ante la discrecional agresividad de Pedro J.

Podrá decir Fernández-Galiano que el juego de falsa competencia en el ámbito mediático e ideológico español es así y que Prisa se benefició y mucho de los gobiernos de González -Canal Plus, es sólo un ejemplo-, como ahora se benefician La Razón y ABC de apoyo de Rajoy. Pero, siendo eso así, en Unidad Editorial se han pasado demasiado las líneas rojas de las operaciones políticas que nada tienen que ver con el periodismo del centro, democrático, independiente y de calidad.

El pacto de El Mundo con Bárcenas y la fallida conspiración del 11-M, o el indecente ‘manoseo’ de las víctimas del terrorismo dan fe reciente de todo esto. Como en su día lo dieron el pacto con Garzón o Perote, o los ruidosos silencios sobre Mario Conde y los protegidos de la casa, siempre cercana a la derecha extrema. A la vista está la corte de los columnistas de extrema derecha radical que hoy adornan el diario, en la compañía de otros tontos útiles al servicio de Pedro J. y la causa conservadora, y su empeño inútil en titular a cinco columnas la portada, como los sensacionalistas del mundo anglosajón.

Pedro J. acabará en internet con la pandilla de los ‘federicos’ y los ‘ansones’ con los que ya está ensayando el ‘tercer gato pardo’ del anochecer, a nada que Ariza cierre Intereconomía, lo que está al caer. Tontos todos estos no son tontos, ni mucho menos, tienen oficio y mucha capacidad de ataque y destrucción, y ahora están empeñados en derribar a Rajoy para aupar a Aguirre o provocar el regreso de Aznar.

Pero de esto al periodismo del centro, independiente y de calidad va una eternidad. Y eso lo debería de saber Fernández-Galiano -a quien Alfonso de Salas no cesa de agredir para ver si logra fichar a Pedro J. para sus andanzas, que no acaban de prosperar- y puede que Antonio lo sepa aunque se lo calle a la hora de hablar de este flanco del periodismo conservador que no es de centro ni liberal, por más que algunos alardeen de ello renegando de su verdadera identidad. En el fondo Fernández-Galiano está, como su empresa y los italianos de RCS Media Group, enredado en la trampa sin salida de Pedro J. en cuyo frontispicio se dice así: ‘ni contigo ni sin tí tienen mis males remedio’.