Cena de Navidad en el PP de Madrid

Menuda cenita de Navidad la del PP de Madrid con Rajoy al frente del espectáculo y escoltado por Aguirre, González y Botella, los políticos madrileños que ayer mismo andaban en coplas variadas sobre distintos casos de presunta corrupción y tráfico de influencias. Digamos que esa fue su ‘penúltima’ cena porque el PP perderá el control político de Madrid en junio de 2015, tras el fracaso olímpico de Madrid 2020 y Eurovegas, la corrupción del PP madrileño y la bronca de esta Comunidad con los profesionales y trabajadores de la Educación y la Sanidad.

Pero a pesar de ese negro horizonte electoral, todavía parece que hay tortas -’hay gente pa to’, que decía el torero- por asumir las candidaturas del PP al ayuntamiento y a la Comunidad, en cuyos carteles electorales desean aparecer estos cuatro ‘magníficos’ que son Botella, González, Aguirre y Cifuentes. Convencidos todos ellos que el gran Mariano Rajoy los salvará de la quema gracias a: la recuperación económica de España; y la nueva imagen que se forjará Rajoy como imbatible gladiador del circo independentista catalán. El cuento de la lechera elevado a la enésima potencia.

Lo tienen crudo, pero lo van a intentar. Incluso creen saber que si no logran renovar las mayorías absolutas que ahora disfrutan, al final podrán contar con el apoyo de UPyD de Rosa Díez, motivo y cálculo con el que hacen gala de su ceguera y prueba irrefutable de que los árboles -algunos podridos- de su ambición sin límites no les deja ver el bosque de la realidad.

Basta echar un vistazo a los periódicos de hoy en los quioscos o en internet para apreciar el protagonismo de Aguirre durante su declaración ante el juez del Gürtel a propósito de López Viejo, su exconsejero imputado y compinche de Correa del que la ahora expresidenta madrileña dice que ‘no era de su confianza’. Entonces ¿por qué lo metió en su Gobierno? Pues imaginamos que porque pasaba por allí. O repasar los correos de José María Aznar Botella a Miguel Blesa, sobre un presunto y fallido tráfico de influencias en torno a Caja Madrid, lo que habrá dejado muy disgustada a la alcaldesa de Madrid. O las últimas noticias sobre el ático marbellí de Ignacio González y su santa esposa, ella imputada y él camino de la imputación en la Audiencia Nacional y agarrado a la toga de los fiscales de Rajoy para que le echen una mano.

¡Menudo espectáculo el del PP de Madrid! Y bonita quedará la condesa de Bombay, Esperanza Aguirre, si acaban imputando al hoy presidente madrileño que ella escogió -y nadie votó para ese cargo- y del que nunca podrá decir que no era de su confianza.

González, el chino de la coleta blanca, parece estar al final de su larga escapada de la Justicia en la que ha cosechado el cese de dos comisarios de policía por el Gobierno del PP, porque ambos se habían atrevido a investigar el ático marbellí del hoy presidente madrileño. El que decía tener alquilado y luego comprado a través de una sociedad pantalla, sita en el paraíso fiscal americano de Delaware. El ático de amor y lujo con baño turco incluido que ya veremos cómo acaba porque tenemos la impresión de que aún no ha salido todo lo que estaba por salir y puede que esté a punto de caramelo.

El clan de poder de Aguirre, la misma que pedía la salida de Ana Mato del Gobierno de Rajoy por causa de ese Gürtel que tenía sus garras puestas en esta Comunidad y en la de Valencia, empieza a desmoronarse bajo la batuta de su inefable sucesor. Aquel que era amigo de Aguirre y expresidente de la CEOE, Díaz Ferrán, está en la cárcel. Su cuñado y otro aliado de la expresidenta, Arturo Fernández el de los restaurantes por doquier en las instituciones de Madrid y jefe de la CEIM está en la picota, y puede perder el cargo, desde donde además colocó a la que es esposa de Ignacio González. Otro allegado de Aguirre y González, Pedro Pérez, el ‘ratoncito Pérez’ también está tocado por la compañía de Correa en Suiza. De Ildefonso de Miguel, el que fuera brazo derecho de González en el Canal de Isabel II -donde habrá que hacer toda una auditoría a fondo así como de sus conexiones colombianas- nunca más se supo. Y qué le vamos a contar de Caja Madrid, la Caja que controlaban Aguirre, González, Rajoy y Rato, o luego de Bankia, ese desastre de gestión y corrupción que ha costado miles y miles de millones al erario español, y de la que aún están por aparecer más correos electrónicos e investigaciones judiciales que a punto están de ver la luz.

Como faltan por saber cosas del espionaje, hoy judicializado, de agentes de la Comunidad de Aguirre y González en contra de los que eran primeros gestores del Ayuntamiento, Gallardón y Cobo. O de las guerras abiertas entre Bárcenas y Lapuerta con Aguirre y González en los sótanos del PP, y otras muchas cosas más que acabarán saliendo a flote a propósito de El Álamo, Navalcarnero y unos cuantos lugares más, además de los ya tocados por Gürtel. Y a no perder de vista a ese pajarito de Granados -o ‘granizados’, como le llaman sus compañeros- porque el pollo tampoco parece trigo limpio y el día menos pensado alguien lo imputa o lo cita a declarar. Y si no ¿por qué se lo cepillaron Aguirre y González al alimón? Y del Telemadrid manipulador del Manolito Soriano y otros censores y artistas de la propaganda del PP de Madrid, qué podemos decirles que les sorprenda. Más bien hay que preguntar: ¿cuándo cierra Telemadrid?

Al fondo de toda esta historia, que tuvo sus momentos de gloria y que ahora puede acabar muy mal, queda pendiente de aclarar el golpe de mano de ¡El Tamayazo! O la pretendida compra de los votos de estos dos golfos del PSOE que resultaron ser Tamayo y Sáez. Los que le dieron el poder de la Comunidad a Aguirre y arruinaron la carrera política de Simancas.

Se puede decir ‘del PP de Madrid al infierno’ en lugar de al cielo, o ‘adiós Madrid que te quedas sin gente’ del PP. Y que se olviden en el PP de UPyD, porque Rosa y Velasco no pagan corruptos ni traidores al pueblo de Madrid, ni los van a salvar por nada del mundo. Y no solo por lo que se va sabiendo sino por lo que ellos ya conocen y lo que pronto se va a saber. Y si alguien lo duda que esté atento a la pantalla porque el espectáculo, señoras y señores, va a seguir.