El Mundo, Rajoy y los otros diarios

Nadie escapa de la crisis económica, política y moral del país, y los grandes grupos de comunicación y sus ‘buques insignia’ que están en los diarios también ha salido tocados, sobre todo porque llevan muchos años al servicio de los partidos y ahora se hunden con ellos. O deberán romper esa relación que es, por ejemplo, lo que el pasado domingo ha hecho el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, al romper definitivamente con el PP. Escribiendo un duro artículo en el que dice a los lectores que le quedan -muchos que eran del PP ya se han ido- que al Partido Popular no hay que votarlo nunca más, cuando hace poco que Pedro J. presumía que él siempre había pedido el voto para el PP.

El odio personal -más que político- de Pedro J. a Rajoy (y el de Rajoy hacia Pedro J.) viene de lejos pero ahora se encamina hacia la ruptura total que ya veremos si le cuesta el cargo al director del diario, si finalmente las influencias de la Moncloa con los dueños del periódico -los italianos de RCS- logran derribar a Pedro J. de su fortaleza particular. La que pagan los italianos pero que solo controla él para ponerlo al servicio de sus intrigas y operaciones políticas, porque lo del periodismo independiente y el ideal de la democracia no aparecen con nitidez en el currículum ‘militante’ de la derecha de Pedro José.

No obstante, hay que reconocer que el enésimo garrotazo que Pedro J. le propinó el domingo a Rajoy fue de extrema dureza por cuanto le acusa de pasividad o connivencia con la excarcelación de etarras y grandes criminales, que se han beneficiado del final de la doctrina Parot acordado en la Corte de Estrasburgo. Un ataque en la línea de flotación del PP lanzado contra Rajoy al que el director de El Mundo acusa, por inmovilismo, por su acción u omisión, de abandonar a las víctimas del terrorismo de ETA y de facilitar la salida de la cárcel de los criminales mas sanguinarios del país.

Es la guerra total entre Pedro J. y Rajoy y no se hacen prisioneros. Aquí habrá un muerto o caerán los dos, pero esto no quedará así. De hecho el director de El Mundo ya está proponiendo la creación de un nuevo partido de la derecha -del que pronto dará noticia- con el argumento, nada desdeñable, de que el PP y el PSOE ya no sirven y con el ejemplo irrefutable del reciente y obsceno reparto de la Justicia entre los dos primeros partidos nacionales para así someter a este poder del Estado y tapar los casos de la corrupción, apreciación en la que Pedro J. tiene toda la razón.

En la Moncloa están indignados con Pedro J. y El Mundo, pero la teoría oficial es que hay que despreciar lo que digan los diarios y lo que publique Internet, porque según Rajoy, Arriola, Soraya y demás inquilinos de palacio nada de eso influye en los votantes. En la Moncloa lo único que les preocupa es la televisión, y de ahí que su prioridad sea la censura de La Sexta TV, que es la cadena por excelencia del PSOE. Por eso no cesan de presionar a José Manuel Lara (Grupo Planeta) para que cambie su programación.

Además el diario El País y La Ser, aunque siguen en la órbita del PSOE, están suaves como guantes con el Gobierno de Rajoy y del PP -y haciéndole la pelota a la presidenta Dilma la brasileña, con otra macro entrevista y de rodillas (y ya van dos)-, para ver si por fin la Moncloa da luz verde para que se le compre al Grupo Prisa la parte que tiene en Sogecable, y los de Cebrián puedan reducir la gigantesca deuda de 3.300 millones de uros (‘quiebra técnica’), que cuelga del cuello de los primeros gestores del Grupo.

En cuanto ABC el último EGM lo ha colocado en quinto lugar -detrás de El País, El Mundo, La Vanguardia y El Periódico– del periodismo nacional impreso, por lo que el rotativo monárquico y conservador está de capa caída y además soporta una dura batalla entre sus accionistas. Mientras La Razón (de Planeta) es el sexto diario nacional y se ha convertido en panfleto oficial del PP, pero sin ninguna influencia ni credibilidad.

Incluso La Vanguardia, que está jugando a la independencia de Cataluña al servicio de CiU, está hoy desconcertada porque lo de la independencia, donde ahora manda ERC, les va muy mal y han llegado a censurar en su portada las palabras del Gobernador del Banco de España, Linde, en las que afirmó que el en caso de que se produjera la independencia los bancos catalanes quebrarían, lo que es lógico y verdad.

La prensa de papel no es ni sombra de lo que fue en este país. Se la están comiendo a bocados los ‘ratones’ digitales de Internet y ha perdido la credibilidad e influencia que tuvieron tiempo atrás. Ni siquiera sirve para tapar las noticias conflictivas para los más poderosos -algo que antes se controlaba desde las altas palancas del Estado- porque la información se escapa por las webs y redes sociales de Internet. De modo y manera que si el bipartidismo en España se va acabar, en este país los grupos de la comunicación también sufrirán. Es verdad que aún les queda la televisión pero no por mucho tiempo porque incluso eso también acabará pasando por internet.