UGT, cae Fernandez pero Méndez resiste

UGT, primera dimisión. Acaba de dimitir el primer responsable de la UGT de Andalucía, Francisco Fernández Sevilla, que no ha podido soportar la presión política y mediática que se cierne sobre los escándalos de la UGT, lo que anuncia que el siguiente puede ser el propio secretario general de UGT, Cándido Méndez. Porque si no dimite corre el riesgo de llevarse a su tumba al sindicato o dejarlo desprestigiado y vaciado de miles de militantes. Esto es lo que se desprende de deriva de escándalos a los que se ha sumado una patética rueda de prensa de Méndez días atrás en la que declaró su conformidad con la decisión de UGT-Andalucía de posponer ¡hasta el día 9 de enero! la celebración de los debates pertinentes sobre los casos flagrantes de corrupción que se han detectado en UGT-A y que incluyen. entre otras cosas, la malversación de fondos públicos de la Junta de Andalucía. Pero el 9 de enero estaba muy lejos y al final Fernández ha tenido que dimitir, y con ello ha dejado en evidencia a Méndez que parecía conformarse con aplazar las decisiones mas urgentes durante un mes y medio.

Es decir, Méndez y su ‘compañero’ andaluz Fernández le daban a los ladrones y corruptos de UGT un mes y medio de vacaciones navideñas a ver si entre tanto, imaginamos, camuflan sus desmanes, cuando las pruebas afloradas en los medios de comunicación no dejan lugar a dudas y exigen la inmediata depuración de responsabilidades, ceses fulminantes, expulsiones del sindicato y devolución de todo el dinero malversado, lo que no les eximirá del delito y ni de la condena judicial que llegarles les llegará. Pero al final el responsable de UGT Andalucía se ha visto obligado a dar un paso atrás, y no será el único y el último, máxime cuando hay autores y responsables que deberían estar ya no solo fuera de sus cargos sino del sindicato.

Pero Méndez que acude tarde a estos escándalos -que no solo son de Andalucía-, está atrincherado en su cargo desde donde deberá dimitir lo antes posible, y mientras tanto se permite defender el negocio de los ERE para los sindicatos y los cursos de formación sin mencionar nada de lo ocurrido en ambos campos y diciendo que todo se hace muy bien y bajo control (sic). Y desde esa actitud ‘suicida’ y escurridiza, que le quita toda su credibilidad política y sindical todavía, se permite Méndez hacer comentarios sobre la situación económica y social del país.

Si grave es lo ocurrido en UGT con la corrupción, en este tiempo de parados y pobreza creciente y en nombre del sindicalismo de la izquierda y de los trabajadores, más grave es la insistencia de sus dirigentes en permanecer en los puestos, aplazar las decisiones y, sobre todo, en no ver y apreciar la gravedad de la situación que va a llevar a la UGT a un proceso imparable de descrédito y puede que de autodestrucción, mientras no cesan de aparecer nuevas pruebas y más escándalos (los bocadillos de los piquetes) porque está claro que más noticias similares van a salir en los medios de comunicación.

¿Por qué no se han tomado decisiones fulminantes en contra de los corruptos? Porque puede que muchas de esas prácticas y sus famosos ‘botes’ correspondientes fueran conocidas por toda o por parte de la dirección nacional de UGT, y no solo por dirigentes de las Comunidades. Y unos y otros tienen miedo de que al cortar algunas cabezas se desencadene un reguero de venganzas y acusaciones mutuas que impliquen judicialmente a la cúpula del sindicato y acaben por hundir a la UGT.

Miedo, ceguera, confusión, fuga hacia delante y vacaciones navideñas para los malversadores de fondos públicos del Estado. Los mismos que se han atiborrado de mariscadas, regalos, fiestas, maletines, y los que han falsificado documentos, o creados sociedades privadas para robar o beneficiarse de fondos públicos.

Esto no se puede ni consentir ni aplazar, ni se arregla devolviendo dinero, como ya se ha hecho en algún caso, porque los autores de esos desmanes deben pagar por lo que hicieron y sus jefes más directos asumir la responsabilidad sindical con ceses y dimisiones. Empezando por la de Méndez y siguiendo por los demás. Y aquí no se puede hablar de responsabilidades políticas sino sindicales que son todavía mas graves por el compromiso social que incluye el sindicato. Y menos aún se puede justificar el enroque de Méndez con la excusa de que no hay imputados. Entonces ¿por ha ha dimitido Fernández Sevilla? Las pruebas y documentos publicados son determinantes, las imputaciones en su momento llegarán. De momento la Junta de Andalucía les reclama 1,8 millones de euros, y puede que esto solo sea el principio de un complicado final.