Méndez puede destruir la UGT

Ya está Susana Díaz, desde Sevilla, ejerciendo de lideresa del PSOE, vistas las derivadas de los escándalos de UGT en la Junta de Andalucía, motivo por el que le presidenta andaluza ha dicho al secretario general de UGT, Cándido Méndez -que es menos ‘cándido’ de lo que parece- que actúe con ‘firmeza’ frente a los casos de corrupción del sindicato que Méndez ha querido reducir al ámbito de Andalucía, pidiendo responsabilidades en la UGT del Sur, pero que por lo que se va conociendo también llegan y proyectan sobre Madrid y por otras Comunidades Autónomas, lo que supone una crisis de envergadura en el seno del sindicato socialista.

Méndez lleva demasiado tiempo huyendo del problema interno de la corrupción en UGT con dinero publico, en plena crisis del paro y ello es de la mayor gravedad por parte de una organización que se dice de izquierdas y defensora de los trabajadores. Y lo que la UGT nacional y andaluza no quisieron hacer -cortar por lo sano- cuando se descubrió el pastel de los ERE, ahora que han salido las mariscadas, las ferias, los bolsos, las maletas y otras habilidades de empresas ficticias o tapaderas de contratos públicos, lo van a tener que hacer por las bravas, tarde y mal.

Además, Méndez -que no debió presentar a su reelección- no ha entendido que las golferías que se han publicado ahora -por los diarios El Mundo y ABC– son solo una parte de lo que aún está por salir. Porque los topos infiltrados en UGT que está filtrando las fotocopias y los documentos a los medios de comunicación han entregado muchos más escándalos y documentos que pronto vamos a ver en las portadas mediáticas, con indiscutible eco en los grandes medios audiovisuales y con llegada imparable a las puertas de los tribunales.

Méndez ha dicho que ha pensado en dimitir, y lo que tiene que hacer es abrir una investigación en canal en UGT y acto seguido presentar su dimisión, cesando previamente a todos los dirigentes y militantes implicados en los escándalos. De lo contrario UGT se enfrentará a un proceso de autodestrucción, y al riesgo de perder subvenciones oficiales, contratos de formación, liberados y puede que incluso las ayudas financieras del Estado. Y por supuesto la credibilidad política y social, lo que le impedirá salir a la calle o protestar las medidas de ajustes del Gobierno del PP sin correr el riesgo de que la Moncloa les mande al fiscal general de frente y a caballo contra la cúpula del sindicato, lo que podría convertirse en un espectáculo letal para la UGT.

A Méndez ya no le queda demasiado tiempo ni para dimitir ni para enmendar los errores y abusos de sus compañeros de UGT y además ha perdido con todo ello autoridad y credibilidad social. Y si todo esto no lo ve y no actúa en consecuencia será porque él mismo tiene algo que ocultar. Y si eso es así, ese ‘algo’ hoy oculto acabará por salir porque los topos internos de UGT, o militantes o dirigentes despechados que están llevando a cabo su venganza, no se van a parar, porque todo anuncia que la lista de corrupciones del sindicato en los próximos días aumentará.