El ‘balón de oro’ para Rajoy

Que tío este don Mariano, creíamos que era mudo y ahora resulta que ante los micrófonos ‘amigos’ de RNE Rajoy se ha soltado la lengua. Habla como un papagayo, sabe de todo porque ha sido ministro de todo -Interior, Educación, etc.- y maneja las cifras que le son favorables con asombrosa facilidad. La misma con la que elude cualquier pregunta incómoda, porque solo ve el lado bueno de las cosas. Por ejemplo, le preguntan cuánto nos va a costar el rescate bancario y responde diciendo: menos de lo que costaría el no tener rescate. ¡Bravo!, que dialéctica infernal la suya que nos conduce a la radiante luz del túnel español: las exportaciones han crecido, porque España no tiene dinero para importar; el IPC baja porque el consumo de hunde; el paro no aumenta porque apenas quedan empresas para despedir; la deuda se acerca al 100% pero ¡ahora es más barata! ¿Lo ven? Todo nos sale bien.

Este Mariano se merece el balón de oro, porque mete goles de todas las marcas, de chilena, cabeza, tacón, volea, pero como es muy generoso prefiere que el balón dorado se lo lleve Cristiano. Aunque le gusta Ribery y reconoce méritos de Messi. De lo que verdaderamente sabe Rajoy es de fútbol y ciclismo y su diario de cabecera es el Marca, y su equipo el Real Madrid, para darle en las narices a Artur Mas a quien recordó que la soberanía depende de todo el pueblo español.

Un latiguillo soberano que Mariano no cesa de repetir desde que Aznar le cantó las cuarenta en público, motivo por el que Rajoy vetó la asistencia de ministros y cargos del PP en la presentación de las memorias de su ‘padre’ político, con el que Mariano dice tener una ‘buenísima relación’ (sic). Con la misma facilidad que asegura que Wert es un buen ministro y Botella una buenísima alcaldesa de Madrid. Tan contento está Rajoy con su partido y su Gobierno que ha dejado entender que le gustaría conservar a los ministros durante toda la legislatura. Y le faltó añadir que si en 2015 pierde las elecciones se los llevará a todos a Pontevedra (o a Santa Pola) a vivir con él.

Eso sí, ha confesado Rajoy que ya no fuma (tampoco me lo creo) y que no descarta dejar fumar en los casinos. Y añade que no está bien que en la verja de Melilla se coloquen cuchillas rasgadoras pero no ha ordenado quitarlas, que es lo que debería hacer de una puñetera vez. Con Cameron está a partir un piñón, pero con Picardo dice que no bajará la guardia en el Peñón. Y ese mismo discurso positivo lo transmite Rajoy cuando habla de involución democrática en el Poder Judicial, huelgas y manifestaciones, al tiempo que anuncia la bajada de impuestos para que los españoles le voten en 2015. Sobre la corrupción todo arreglado, se aprobará nueva ley de control para que nadie la pueda controlar.

La verdad, tenemos un Presidente que no nos lo merecemos. Este Mariano es un bendito y cada vez que sale a la luz pública no deja de asombrar al personal. Se lo tengo dicho, sal más Mariano que a la gente le gusta. Vamos a tomar un café al Bar Manolo, junto al Congreso, que invito yo. Además va todo tan bien que el público de la zona te aplaudirá al pasar.