Camps ‘el curita’, huye de la Justicia

Menudo personaje este Francisco Camps, a quien sus amigos del Gürtel valenciano, El Bigotes y compañía, le llamaban ‘el curita’ mientras le arreglaban un vestuario de postín e intercambiaban cariñosos mensajes de amor, poco apropiados entre un presidente autonómico y de un proveedor de fiestas y festejos del PP de esos lares, y de otras muchas habilidades de la Comunidad Valenciana: ‘mi amiguito del alma, te quiero un huevo’, le decía Camps a ‘El Bigotes’. Qué romántico, qué bonito, que se besen Alvarito y el Camps. El mismo Camps que juega al escondite con la policía judicial y se mofa del juez Castro que instruye el caso Nóos, donde están investigados los Duques de Palma.

El ‘duque empalmado’ don Iñaki Urdangarin, y la santa infanta Cristina de Borbón, dueña al 50% de Aizoon, a la que representa en la causa Miguel Roca, y a la que protege con ahínco inusitado el fiscal Pedro Horrach, creemos que por orden e indicación del fiscal general, Torres Dulce (‘de membrillo’), a quien a su vez habrá presionado el ministro Gallardón, que habrá sido apercibido por Rajoy, como al presidente suponemos que lo habrá llamado el Rey. Y todo ello para que una infanta de España no sea imputada y mucho menos se la lleve a juicio y se la siente en el banquillo de los acusados. Esto de las llamadas en cadena, de arriba hacia abajo, es como la caída en serie de las fichas del dominó o la canción de la rana que estaba sentada cantando debajo del agua.

Perded toda esperanza, la Justicia no va a cazar a nadie con algo de poder y que está manchado por lo corrupción. Personajes como el curita Camps que ha dejado la Comunidad de Valencia en la ruina por causa de un despilfarro y un derroche descomunal (ahí está la tv valenciana, con 1.000 millones de deuda y más de 1.600 empleados), y todo ello bien impregnado de corrupción e incluso con ocho diputados valencianos del PP imputados en sus escaños y con el curita amigo de El Bigotes, jugando al ratón y al gato con la policía judicial y mofándose del juez Castro. El que investiga los ‘regalos’ de dinero público y sin concurso previo que Camps y Rita Barberá – la que dice que creyó que Nóos era una sociedad sin ánimo de lucro, lo que no la eximía a ella de hacer concurso y no regalos, como los bolsos que le regalaban a ella- le pudieron hacer a Urdangarin. Desmintiendo ambos -imaginamos que por consejo de la autoridad competente de cierto Palacio- su reunión con el duque de Palma en Zarzuela lo que asegura, y lo creemos, el socio de Iñaki, Torres, que asistió a esa reunión que quieren borrar del mapa nacional al precio que sea porque eso explicaría una responsabilidad mayor en las estabas de Nóos.

El PP se merece perder la alcaldía y la comunidad de Valencia y ha hecho méritos suficientes para ello, como los está haciendo en Madrid. Y no hay que buscar mucho en el tiempo para encontrar en los archivos audiovisuales las machadas que dijo el curita Camps en sus mítines valencianos, en el parlamento regional, en entrevistas y en toda clase a públicas apariciones para entender a lo vista de lo que se ha sabido después que este personaje debería estar fuera de la política y del PP y puede que en la cárcel porque acumula un sin fin de abusos, irregularidades y despilfarros del dinero público a su paso por el poder valenciano.

¿Y qué dice el PP de la fuga de Camps ante la llamada del juez? Pues el PP no dice nada. Cospedal no se habla con Camps y como todo el mundo sabe Rajoy es mudo y por lo tanto no puede hablar. Los del PP solo hablan de los ERE de Sevilla y los del PSOE de Gürtel, mientras de los ‘urdangarines’ solo hablan IU y UPyD. Así como de UGT solo habla ‘El Mundo’ y ‘El País’ solo habla de Bárcenas, y del caso del Palau no dice ni pío ‘La Vanguardia’ ni CiU, y menos aún dicen todos estos sobre quién financia ahora la independencia de Cataluña y les regala a Unió, y a otros de los partidos independentistas, crédito al 0 % de interés con quitas y con pase de pernocta a fallidos. No en vano España es el jardín de las delicias o de las impudicias y las injusticias por lo que se sabe (y no digamos lo que no se sabe) y por lo que se ve. Pero no se asusten porque aquí nunca pasa nada, ni pasará, y menos aún si el responsable encausado pertenece a la élite del poder. Esto es lo que hay ¡qué le vamos a hacer!