Los pasadizos del poder
Nada es lo que parece. La procesión va por dentro y en silencio. Por ello los españoles solo tenemos la certeza de lo que nos rodea que no es precisamente un jardín paradisíaco sino más bien un erial. Pero ¿hay otra España que no conocemos? Desde luego que sí. Existe otra versión más optimista del país que circula por loas más altas esferas o, mejor dicho, por los pasadizos dorados donde la crisis no existe ni existirá sino que, en muchos casos, incluso se puede convertir en una buena oportunidad para hacer negocios, subir peldaños en la roja escalera del cielo, o entrar en el salón del trono de los ‘caballeros de la cama redonda’, del Régimen aún vivo, aunque herido, el castillo del Camelot español. Un lugar muy exquisito y refinado donde se pacta (incluso entre los más acérrimos adversarios), se parte y se reparte el poder en zonas de influencia, de fama, prestigio o en efectivo.
Pongamos un ejemplo práctico reciente: ¿sabe usted lo que pasó en la Conferencia Política del PSOE del pasado fin de semana? Usted cree que sí, que lo sabe, que Rubalcaba salió reforzado y enterró para siempre el cadáver de Zapatero, que hubo avenencia con el PSC, algunos pitidos a la Monarquía, que Susana Díaz se merendó a los pardillos aspirantes a primarias, Chacón, Madina, López y Page, que el PSOE giró a la izquierda y que están más unidos que nunca.
¿Eso cree usted? Pues se equivoca, lo que pasó fue otra cosa y no discurrió en los debates, tertulias o en el pleno de la Conferencia. Lo que pasó se coció fuera de allí, en las reuniones secretas y en las discretas llamadas de teléfono de Rubalcaba, con sus barones, pero también con banqueros, la Casa Real, la Generalitat, incluso la Moncloa. El PSOE no ha vuelto porque sigue donde estaba, el que ha vuelto a las andadas conspirativas es Alfredo, quien tejió a su alrededor una red invisible trenzada con historias de terror a fin de controlar a los suyos y para enviar mensajes a los poderosos y tranquilizarlos diciéndoles: todo está bajo control, no hay rupturas desestabilizadoras, yo estoy al mando. Ahora es el tiempo de los estadistas.
Con la crisis catalana pasa igual. Al pobre Artur Mas lo traen loco de un lado para otro por los pasadizos del poder. Él habla, y habla de la consulta, del derecho a decidir, de la independencia del pacto fiscal, y cree que es el centro del mundo, pero no es verdad. Lo único malo de lo público en Cataluña es que está despertando expectativas populares que no se podrán cumplir. De hecho la cadena humana de la última Diada, es una cadena de hierro muy pesada que cuelga del cuello de Mas y que lo hundirá en el mar Caribe como Ibarretxe se hundió años atrás.
La partida catalana se está jugando en los palacios de Madrid y en las poltronas de los bancos y de las grandes empresas catalanas, donde de una manera irresponsable -y creyendo las tonterías que contaba Zapatero- se le dio cuerda al Robot Mas para que echara a andar y ahora no saben cómo pararlo sin que se rompa. Pero si se rompe tampoco pasará nada. El desafío catalán ya no se juega en Barcelona, ni en el Camp Nou. Se juega en Madrid y va de un lado para otro por los pasadizos del poder, alguno de las cuales pasa incluso bajo el Estadio Santiago Bernabeu.
Lo de la crisis de la Corona es lo mismo. Se publican cosas sobre Iñaki Urdangarín, la infanta Cristina, la princesa Letizia, Froilán de todos los Santos, la guapa Corinna, la enfermedad del Rey y las especulaciones sobre la abdicación, como se han publicado los silbidos a la monarquía en la Conferencia Política del PSOE. Pero no pasa nada, todo está bajo control, los pasadizos de los palacios están encendidos hasta altas horas de la madrugada porque allí el trasiego es incesante. De hecho ya se está preparando el nuevo discurso del Rey de la Navidad, una vez que el monarca pase de nuevo por el quirófano, su taller.
¿Y el Gobierno? ¿Están peleados Rajoy y Aznar? ¿Está Cospedal en horas bajas dentro del PP? ¡Que más da! Lo importante es que Rajoy y Rubalcaba han conectado muy bien, se ven en secreto, se ‘retroalimentan’ el uno al otro, son tal para cual, dos sin liderazgo pero con ambición. Dos que solo piensan en continuar y circulan por los pasadizos del poder para verse en los aposentos privados de la Moncloa, en algún restaurante o en casa de amigos y allí se pacta y reparte el pastel. Los dos son conscientes de la situación, saben que es mala en general, pero están convencidos de que va a pasar nada de nada. Creen en su poderío e influencia y cuando se ven se hacen grandes reverencias y van vestidos con las túnicas de los estadistas, y con sombrero.
Es decir, España está hecha unos zorros pero creemos que no hay que preocuparse porque alguien vela nuestros sueños o pesadillas. Son unos pocos pero poderosos, no son muy listos ni brillantes pero tienen ambición y van y vienen con gran facilidad por los pasadizos del poder que es donde de verdad se está jugando el partido de España. Lo de ‘la Roja’ de Vicente del Bosque es solo para distraer al personal. La procesión va por dentro y en silencio y no podemos dar más detalles porque si se rompe el encanto y el misterio todo se puede echar a perder.








