‘La guerra de los Rose’ y la de Aznar y Rajoy
Danny De Vito es quizás el pequeño grande de Hollywood. Lo demostró como actor inigualable en el pingüino de Batman y en otras múltiples e inolvidables interpretaciones. Y también como director, por ejemplo en ‘La guerra de los Rose’ una espectacular pelea matrimonial, interpretada de Michael Douglas y Kathleen Turner, en la que una pareja enfrentada por el divorcio acaban por destruir la vivienda familiar que se disputan en la separación. Lo que puede ser una alegoría de lo que está pasando ahora en la casa familiar del PP, entre José María Aznar y Mariano Rajoy.
Un Aznar que, amargado por su mala salida del poder después de sus errores en la guerra de Irak y en los atentados del 11-M, ve en Rajoy a su hijo y heredero -nombrado a dedo- como un personaje desagradecido, que lo ningunea y que además está despreciando o devaluando los ‘principios y valores’ sobre los que él refundó el PP a partir de aquel Congreso de Sevilla -‘no hay tutelas, ni tu tía’, dijo Fraga liberando a Aznar de todo compromiso con él-, en el que el hoy presidente de FAES culminó su ascenso a la jefatura del PP tras una muy desleal conspiración urdida por Cascos, Rato y Rajoy contra el entonces presidente del PP Antonio Hernández Mancha.
El ninguneo de Aznar por parte de Rajoy quien, desde que llegó al poder, no se ha molestado en reunirse ni escuchar al que fue su jefe, presidente y mentor para que llegara a la jefatura del PP y del Gobierno de España, molestó y mucho a Aznar (y a su corte del PP, Acebes, Zaplana, Aguirre, excluida por Rajoy, y muchos de ellos cercanos a FAES). Y puede que alguna razón le asista a Rajoy como el haber descubierto que ‘el aznarismo’ conspiraba en su contra tras la derrota electoral del PP en las elecciones de 2008, para quitarlo a él y poner a Aguirre.
Pero la furia de Aznar fue subiendo ante los que consideró graves errores de Rajoy y pasividad ante la crisis económica -por la subida de impuestos-, y su inmovilismo pasota frente al desafío de los independentistas catalanes, que han creado en Cataluña un clima de revuelta institucional y de movilización anti española. De la que Rajoy y el PP tienen parte de culpa por no hacer frente ni replicar a las acusaciones -‘España nos roba’- y desprecios de los nacionalistas secesionistas, con Artur Mas a la cabeza. Y ahí incluida la amenaza que Mas le lanzó a Rajoy en su despacho de la Presidencia del Gobierno cuando, después de la Diada de 2102, le dijo que o le daba el ‘concierto fiscal’ o que se atuviera a las consecuencias, tal y como lo relató meses más tarde Rajoy en el Senado. ¿Alguien imagina que Mas se habría atrevido a hablarle así a Aznar en su despacho de la Moncloa?
Como en ‘La guerra de los Rose’, los dos tienen parte de razón, pero mientras tanto están destrozando el hogar familiar del PP. Sobre todo tras reaparecer Aznar en Antena 3 TV, por causa del caso Bárcenas, sobre el que, a buen seguro, Aznar pensará que Rajoy lo ha llevado rematadamente mal, hasta estallarle en las manos como bomba de relojería que no quiso parar, gracias a otra demencial pelea entre Bárcenas y Cospedal. En la entrevista de Antena 3 TV Aznar no solo se defendió del caso Bárcenas sino que arremetió contra la gestión política y económica de Rajoy y de su Gobierno, escenificando allí la falta de diálogo entre ambos, y el inicio del divorcio.
Luego vino la conferencia de Aznar -auspiciada por Zaplana- en el Club Siglo XXI, donde con mejores formas el expresidente insistió en enmendarle la plana a Rajoy, pidiéndole más acción política y menos pasos atrás. A esa cita Rajoy envió, a título de embajadora pacificadora, a su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y se pensó que se había firmado la paz entre ‘Los Rose’ del PP.
Pero no fue así porque Aznar se quedó esperando una llamada de Rajoy que nunca llegó, se vieron fríamente en el curso de verano de FAES y crecieron en la Moncloa y Génova 13 las sospechas de que Aznar, en colaboración con el diario El Mundo -que corre a palos a Rajoy- seguía conspirando contra el presidente Rajoy. Las últimas declaraciones de Aznar sobre la independencia catalana y sobre la soberanía nacional, volvieron a dejar a Rajoy en pésimo lugar. Y tras saludarse ambos fríamente en el XXV aniversario de La Razón, Rajoy dio ‘órdenes’ -¿quién si no?- para que ningún ministro o alto cargo del PP asistiera a la presentación del último libro de Aznar, donde él cuenta cómo vivió sus últimos días en la Moncloa y donde entre otras cosas viene a decir que Rajoy perdió las elecciones de 2004 porque hizo una pésima campaña electoral.
Y tras el boicot de Rajoy a Aznar, como acto final de la ruptura, Aznar dijo que ‘tomaba nota’ de ello. Y luego llegó Cospedal -que anda haciendo méritos con Rajoy- para decir que Aznar es ‘el pasado’. Y ahora, como guinda declara Cospedal que Aznar fue un gran presidente pero que Rajoy es el mejor. Y así estamos con la casa destrozada y sin que Aznar y Rajoy se sienten a dialogar. Todo un guión para una nueva película, a la española, de Danny De Vito, aunque esta vez no se ve por ninguna parte un posible final, que si las cosas siguen tal y como van puede acabar bastante mal para los dos.








