Pocoyó en la política
Hasta los muñecos han entrado en crisis. La banda de Pocoyó y sus amigos, de la productora Zinkia, acaba de entrar en concurso de acreedores víctima de las inclemencias de la crisis, que no cesa de arrasar cuanto encuentra a su alrededor y en flagrante lucha y contradicción con las noticias optimistas que llegan de las altas esferas financieras del país (la bajada de tipos de la deuda, de la prima de riesgo y mejoras en la Bolsa y la banca, etc), lo que no deja de ser un contraste con el creciente deterioro social y político del país.
Un día fue Panrico, otro Fagor, ahora Pocoyó y sus encantadores amigos que han hecho las delicias de los pequeños y que, a pesar de sus expectativas de negocio, se ven en dramáticas dificultades por escasez de medios financieros y tesorería, lo que les ocurre a numerosas empresas españolas y a muchos emprendedores a los que desde el Gobierno se les anima a crear empresas y puestos de trabajo, al tiempo que nadie les ofrece crédito o inversión. Lo que hace imposible el esfuerzo y la ilusión de millones de españoles, entre los que destacan los jóvenes de este país.
Nosotros desde aquí animamos a los productores y creadores de Pocoyó y de sus amigos Pato, Elly y Pajaroto, a que sigan con su trabajo. E incluso inicien una nueva serie en la que sus muñecos y animalitos tengan el aspecto de los actuales políticos españoles, a los que habría que añadir un guión (Marcello estaría encantado de colaborar) de la máxima actualidad para que, bien por Internet o por televisión, podamos seguir a través de las cándidas caricaturas de Zinkia -al estilo de aquel clásico ‘Babete Show’ francés- las aventuras de los próceres de este país, en una versión animada (o ‘animalizada’) y sutil.
No estaría nada mal crear algo así, antes de que se apague la luz en las zonas más limpias de libertad de expresión, y de que unos y otros tengamos que recurrir a la exhibición de unas marionetas en el Retiro de Madrid, en réplica, como parodia o sustitución, de los telediarios oficiales de TVE y demás canales de los amigos del PP que cada vez se parecen mas al NODO, pero ahora a todo color.
No sabemos los españoles qué hemos hecho para merecer esto, y a estos que nos gobiernan o dirigen desde altas esferas del poder. Esa cúspide dorada que siempre está a salvo de las inclemencias. Esos muñecos privilegiados -los ‘muchoyó’- que siempre caen de pie, mientras la inmensa mayoría de ciudadanos hacen esfuerzos denodados por no caer. ¡Pobre Pocoyó! Esperamos que sobreviva a los problemas que atraviesa su productora y que su serie y saga continúe felizmente sus encantadoras aventuras. Pero incluso si todo sale bien, los autores de esta alegre pandilla deberían de proponerse una innovación con una segunda y política versión de sus nuevos muñecos, tal y como se lo acabamos de sugerir. Ánimo muchachos, esto no va a quedar así.








