Lista de los españoles espiados por Obama

No hace falta ser un lince para adivinar a quiénes ha espiado en España Barack Obama con esas orejas tan grandes que tiene -el  Dumbo negro de Disney-,un drone silencioso planeando sobre el cielo de Madrid en busca, entre españoles, del mapa de la Isla del Tesoro, o del lugar donde se oculta de la tumba de Moctezuma que encriptado está en documentos del Archivo de Indias donde se habla de la hermosa Malincha.

Los más interesantes secretos de España son los de alcoba, ¡qué le vamos a hacer! El Rey tiene pinchado el teléfono por Obama y a buen seguro que también por Putin, porque uno de los pecados del monarca español es su pasión por el teléfono móvil -tiene dos o tres que no paran de sonar, con el berrido de un bebé en el tono- y su inagotable actividad telefónica llamando a reyes, presidentes, empresarios, ministros, amigas y amigos de todo pelaje, etcétera. Como aparezcan, en Wikileaks, las conversaciones privadas del Rey -que tanto deben divertir a Obama- con Corinna, en España se va a armar la tremolina (lo de Carlos de Gales y Camila será una broma).

Desde luego a quien Obama no le dedica ni un minuto de escucha es a Rajoy, que no dice ni pío, ni por teléfono ni en persona, salvo para pedirle a Ana Pastor que le tome la tensión. Después del Rey el teléfono más pinchado, a medias por el CNI y la NSA, debe ser el de Letizia, a la que muchos consideran objetivo concreto de la seguridad y estabilidad nacional. A nuestra Princesa de Asturias la tienen pillada -ella también pilla algo en los conciertos de rock- hasta cuando habla con las infantitas.

Y a partir de ahí imaginamos que otro que dará mucho de sí por el teléfono será Gallardón por su triple pasión por el amor, el dinero y el poder. Y por las maldades asombrosas que debe decir sobre Mariano Rajoy mientras pela langostinos con Fefé.  Desde luego, a los americanos el ministro Margallo no les interesa nada porque lo casca todo en público y a gritos, como les aburre Rubalcaba desde que se peleó con la Chacón. Artur Mas seguro que está espiado, por el encargo de Método 3, pero tampoco le sacan nada en claro porque cada día propone una cosa distinta para Cataluña y está a punto de desmoronarse y de pedir un puesto de profesor emérito en San Juan de Puerto Rico, como Ibarretxe.

Y dicho esto tenemos que añadir que, esto de la política española no le interesa a nadie en Washington, porque es muy aburrida y porque España está tiesa y aquí no hay ni un clavel. A Zapatero, es verdad, lo tenían espiado los yanquis pero desde el laboratorio de psiquiatría nacional, para estudiarlo como un caso clínico muy especial, como consta en la carpeta de ZP con el título de: José Luis Rodríguez Zapatero, inventor de la Alianza de los Melones.

¿Y a Botín? Pues a Emilio Botín seguro que también lo espían, (pero los de Red Bull para adivinar cosas de Ferrari), pero apuesto que a quien prefieren espiar es a su hermano Jaime Botín, porque se ha demostrado que es el filósofo de moda en Europa. Sobre todo en lo que se refiere a la moral y ejemplaridad, especialmente en lo relativo a la transparencia accionarial y fraude a la Hacienda. Este caso ha interesado y mucho la Reserva Federal y en la SEC.

De verdad, de verdad, a quien más espía Obama en España es a Vicente del Bosque para descubrir los secretos de la Selección nacional de Fútbol. O a Ferran Adrià para adivinar su alquimia en la cocina, y puede que también a Carlos Herrera por su saber en el campo de la alimentación. Y a Pepe Oneto que es agente doble o múltiple, porque trabaja para numerosos servicios de información desde los despachos centrales de Mortadelo y Filemón.

Ahora bien, el que está cabreado como una mona porque no está en la lista oficial del espionaje americano es Pedro J., quien tras su paso a la extrema derecha, nos dice en twitter que él lo único que quiere es que Rajoy llegue a la Moncloa. No, eso no es así porque Rajoy, mal que le pese al activista de El Mundo, ya está en el palacio. En realidad al que le gustaría vivir en la Moncloa es a Pedro J. para que Obama lo considere y lo espíe también. Sobre todo porque al que no espíe Obama en España o en el mundo es que no pinta nada. Las cosas son así de sencillas, por eso al gato no hay que buscarle los tres pies.