La calle se mueve y el poder se esconde
Rajoy y Rubalcaba se están viendo en secreto mucho mas de lo que la gente se imagina, y no solo para hablar de Cataluña. Los jefes del Gobierno y de la Oposición se esconden y negocian a espaldas de todo el mundo, incluidos sus propios partidos y el Parlamento, y por supuesto de la ciudadanía que parece salir de su letargo y empieza a ocupar, cada vez con mayor intensidad, las calles y plazas de España.
Y así, cuando parecía que las sentadas románticas del 15-M en la Puerta del Sol, o las manifestaciones de ‘rodea el Congreso’, o los escraches a los políticos se diluían por cansancio y por la falta de organización de estos movimientos espontáneos de la ciudadanía, y cuando los sindicatos –ahora tocados por casos de corrupción- parecen algo resignados ante los ajustes laborales y sociales del Gobierno. En este tiempo en el que el Ejecutivo alardea del fin de la recesión y el comienzo del crecimiento al ‘¡0,1 %!’, y mientras en la UE se asombraban por la aparente paz social en España, país con el 26 % de paro, frente a las movilizaciones de Grecia, Italia y Portugal –nuestros compadres pobres del Sur-, y los sociólogos explicaban la ausencia de la ciudadanía en las calles de España por temor a perder lo que queda o a empeorar la situación. Entonces, he aquí que, de un tiempo a esta parte, la calle se mueve.
Salieron el 12-O los españolistas catalanes para vitorear la fiesta nacional n Barcelona, toda una novedad. Salieron los estudiantes por todo el país, ‘las batas blancas’ de la Sanidad regresaron al asfalto y las asociaciones de víctimas del terrorismo han vuelto a inundar el centro de Madrid con su dolor ante el desfile liderado de presos de ETA. Y para los próximos días están anunciadas otras nuevas convocatorias, como la huelga de Renfe, porque la gente de a pie no ve ni recibe nada de Bill Gates, y están hartos de que les pidan paciencia y resignación o subidas de autoestima y de moral, tal y como lo pide el Príncipe Felipe en sus alocuciones varias.
Todo anuncia a que se está formando en el cielo español una gran tormenta ‘perfecta’ contra todo y contra todos, con motivo de la crisis, de la corrupción, el desafío catalán, ETA y todo lo que se mueva en nuestro alrededor. Y esto ¿no lo han visto ni detectado el Gobierno? Vemos, eso sí, una creciente inquietud en el seno del Ejecutivo y del PP, con la vicepresidenta Soraya desconsolada y la secretaria general Cospedal desconcertada, mientras Rajoy se columpia en el limbo de los justos, asombrado por el cúmulo de frentes abiertos que tiene a su alrededor, y solo preocupado por la marcha de la ‘prima de riesgo’, como Zapatero, hoy un espectro, oteaba el oriente al anochecer para adivinar, en la noche del 10 de mayo de 2010, cual era el rumbo del índice Nikei con la intención de adivinar la altura de la ola del tsunami que partiendo de Japón podría llegar a España al amanecer.
Se dice, y cada vez con mas insistencia, que Rubalcaba y Rajoy, en sus encuentros amorosos y secretos, no solo han hablado de la crisis de Cataluña sino también y mucho de la familia real y de la corrupción que ambos están dispuestos a enterrar por la vía de la fiscalía, silencios mutuos en la política y los medios, porque a fin de cuenta los dos se necesitan para sobrevivir al tenso y difícil momento español. En realidad ambos se conforman con llegar a las elecciones generales de 2015 al frente de sus respectivos partidos, convencidos de que son ‘estadistas’ que acabarán por entenderse frente a los grandes desafíos en ciernes, empezando por la Diada de 2014 en la que Mas y Junqueras pretenden lanzar su órdago al Estado. Una excelente oportunidad para relanzar al PP y PSOE si van de la mano y se hacen perdonar sus errores y falta de liderazgo.
Pero, mientras tanto, ¿qué va a pasar en la calle y que va a pasar en las elecciones europeas de 2014, que son previas a la Diada? Eso es y será otro cantar porque de aquí a esas fechas todavía muchas cosas pueden pasar y entre ellas la masiva presencia de ciudadanos en las calles, la tormenta perfecta que se está cuajando ya.








